15 mayo 2012

Quién enseña, quién aprende

Hoy que es día del maestro, tras un curso que siento pude haber invertido más tiempo y dedicación, he descubierto algo. Que nada es inventado, que todo existe y nada a la vez, y que eso que esperamos suceda para originar un cambio, está allí, afuera, pero la velocidad o pasividad dinámica de la vida que sostenemos, no nos deja, por lo menos, entre ver.

Cómo me da coraje, cuando escucho decir que ya no podemos aprender nada, por la razón o factor que sea. La más común, la edad. Esa cruz que debemos de cargar desde el momento en que nacemos, hasta el momento en que damos el último suspiro. La edad pareciera ser sinónimo de no aprender en cuanto ésta crece.

No estoy de acuerdo. Me parece que no es tan cierto eso porque aunque tengamos una dificultad, encontramos la manera de salir de ello, y con esas nuevas estructuras cognitivas, a lo que se le llama aprendizaje, aunque no lo queramos, nos servirá en el futuro para hacer algo mejor, o no cometer el mismo error.

El no aprender es un pretexto que nos permite mantener un punto de confort, de estabilidad, de seguridad que todos queremos. Pareciera que la estabilidad, la cotidianidad, eso que nos permite saber que el siguiente paso es seguro, en lugar de tranquilizarnos, nos angustia. ¿Si vamos a permanecer así, entonces por qué no aprender lo mismo por rumbos distintos con responsabilidad?

Responsabilidad es la clave de esto. El aprender depende de muchos factores. De un motivador y el interés. 

No es posible creer que venimos a la vida para comernos todo lo habido y por haber como es la información de manera enciclopédica, ni tampoco a buscar el mapa de la felicidad. A lo que venimos al mundo es a intentar, intentar lo que otros muchos ven como algo inservible, aprender a enseñar.

@robertocoyomani

14 mayo 2012

Cómo sacar lo que tengo en el pensamiento

A veces no es posible entender cómo es que podemos vivir en este mundo tan acelerado con un cúmulo de pensamientos, también muy concurridos, que parece no podemos dejar fluir porque los pendientes, esos que nos impiden dejar de ver el mundo como algo donde tenemos que cumplir y no disfrutar, se vuelve más y más pesado.

A penas, en el transporte público, a lado de una amiga, rumbo a nuestro destino, platicábamos sobre los sueños. Le decía que los sueños, no son tan fáciles de mantener como muchos creemos, haciendo referencia a un tweet que puse hace poco. Donde mencioné que los sueños sí cuestan.

Claro que me dijo que no es cierto, !!!soñar no cuesta nada!!! pero en realidad creo, sí, siempre y cuando nos permitamos trabajar para ver ese sueño materializado, si es así, entonces nos daremos cuenta  de que sí cuesta, y mucho, pero es casi proporcional, si no es que un poquito más, cuando lo vez ya terminado.

¿Un sueño debe terminarse? No lo creo. Hay que alimentarlo, y eso cuesta mucho trabajo. A veces no da tiempo de terminarlo. Es por ello importante y esencial que cuando se quiera hacer algo, se comparta este sueño, se platique y alimente, para que nazca en el otro la motivación para continuar con él. Si uno piensa que los sueños deben ser disfrutados por su creador, se quedará en un solitario intento, de muchos que son alimentados de frustraciones y muy pequeños logros que, de ser sólidos, serán base de lo que algún día se cosechará.

A veces el ritmo que llevamos, nos invita a buscar la inmediatés. Nos es aburrido pensar a largo plazo. Nos desespera tener en nuestras manos algo que haya costado trabajo ganarlo. Le damos valor a lo efímero, más que a aquello que nos pueda dejar algo más que el placer... el buen vivir.

12 mayo 2012

Estoy en donde debo pero no quiero estar

Es interesante ver cómo todo cambia de la noche a la mañana, aunque me atrevería a decir que de un segundo a otro. Y a veces es impresionante saber que hay cosas que no son como uno quería, y que no hay otra opción que adaptarse a lo que la vida presente, a lo que la situación presente, a lo que la persona presente, lo que el presente... presente.

El pasado es necesario para tener lo necesario en el presente y partir de allí dirigirnos hacia el futuro. Pero ¿Por qué no siempre estamos de acuerdo de estar donde hemos de estar? ¿Qué necesitamos para estar satisfechos con el presente que hemos construido? ¿Por qué comparamos el mundo de uno con el del otro y entonces saber si estamos bien o no? ¿Por qué hacer juicios previos a conocer el contexto, y nos arrepentimos al saber que estamos igual o peor?

No se si haya respuestas para esto, en realidad no sé por qué escribo cosas que quizá nadie responda, ni siquiera lea. Sin embargo de algo estoy seguro, que tarde que temprano, tú, quien entró en este blog, sabrá que alguien escribió sobre un tema que nadie toca, que todos han vivido pero es imposible de darle una conclusión porque de hacerlo, el futuro sería muy diferente.

Si tenemos el poder de estar donde queremos, aunque después no asumamos la responsabilidad de nuestros actos, es momento de comenzar a reconstruirlo y no destruirlo, haciéndonos las víctimas de cosas que no siempre están en nuestras manos, esas que la vida pone para que aprendamos, de lo contrario no sería vida.

Síguem en twitter: @robertocoyomani

11 mayo 2012

Comencemos de Nuevo

Cualquiera puede decir, que quien comienza una, y otra, y otra vez, es porque no sabe lo que quiere. ¿Por qué? Simplemente porque vuelve al mismo lugar donde parece nunca comenzó... desde el principio. No estoy muy de acuerdo.

El iniciar, es una nueva oportunidad para quien la quiere tomar. Sin embargo me nace una pregunta, que quizá no tenga mucha relevancia. ¿Debemos dar la oportunidad de iniciar de nuevo o nos debemos dar la oportunidad de iniciar de nuevo?

Esta pregunta me ha llegado porque dentro de nuestro grupo de amigos, familia, y cualquier otra interacción social que llegamos a construir, tiene un inicio, y un final, a veces sin que nos demos cuenta. ¿No me crees? Es tan normal como levantarse todos los días, y hacer aquellas acciones que hoy conocemos como hábitos, esos que se nos quedan en gran parte de nuestra vida, y que a veces ignoramos porque se vuelven tan cotidianos, repetitivos y tan rutinario, que no nos damos cuenta.

Algo así pasa con nuestras conductas hacia los otros. A veces nos acostumbramos a llevar una dinámica, que pareciera ser normal, y que para los ojos de las demás personas, puede resultar disfuncional porque no les es posible aceptar, por poner un ejemplo, que haya cierta libertad de tiempo, existan conflictos constantes dentro de un grupo, y los que lo conforman digan que así se llevan y es normal. Y podría enumerar más situaciones como las reconciliaciones, que para muchos es importante para mantener la estructura que culturalmente es bueno, para otros puede resulta ser sorprendente, y a veces intolerable aceptar, que existan relaciones sado/masoquistas o co-dependientes y aguantar tanto. Y a pesar de saberse que los días pueden resultar frustrantes, dolorosos, peligrosos; hay un convencimiento de que, a largo plazo, habrá una consecuencia positiva, porque nada es para siempre. ¿Esto no es una paradoja? ¿Si nada es para siempre, porqué se perpetua la relación con alguien que hace daño? Estas y más preguntas se podrían hacer, sin embargo aquí entra en juego otras cosas tan complejas y subjetivas como lo son los sentimientos e intereses.

Entonces es cuando decidimos, cada vez que se presenta la ocasión, "Hay que iniciar de nuevo". Pero como hacía la pregunta, al iniciar este texto ¿Damos al otro la oportunidad de iniciar de nuevo o nos damos la oportunidad de iniciar de nuevo? Es frecuente escuchar "Le dí otra y la última oportunidad" ¿De verdad tenemos el poder de hacer esto? ¿Qué poder tenemos sobre el otro para hacerlo? ¿Si tuviéramos ese poder, entonces tendríamos el mismo para cambiar esa conducta que provocó el conflicto? Entonces creo, a menos que quien lea esto alguna vez, y opine lo contrario; creo que nos damos la oportunidad, y si lo viéramos así, no le echaríamos la culpa al otro de las consecuencias negativas que resulten de esta decisión.

Bueno, así es como inicio este blog. No es el primero. Espero me sigan en este sitio donde de manera egocéntrica, escribiré lo que me llegue a la mente, diariamente, hasta que terminen las vaciones de la universidad y que para mí comienzan oficialmente hoy 11 de mayo.

Sígueme en twitter: @robertocoyomani donde escribo ideas que me servirán para escribir en este blog diariamente. Lo único que espero es, que no se vuelva un diario o bitácora de mi vida.

Violencia Política de Género vs Violaciones a la Cadena de Custodia de la Paquetería Electoral en Puebla

El día de ayer el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) dio el fallo correspondiente a la elección para gobernador...