26 junio 2012

Lo cambiante del cambio

No logro entender el cambio que hay en todo momento, desde nuestros pensamientos, las acciones propias, y las situaciones a nuestro alrededor. Pareciera que hay algo que las cambiara para contra, y es difícil comprender que ello, o mucho de ello no depende de nosotros.

¿Qué tanta responsabilidad tenemos en cuanto a lo que nos pasa? ¿Por qué deseamos el arrepentimiento del otro a través de la culpa? ¿El "hubiera" es funcional para la resolución de los problemas? ¿Tenemos la capacidad de discriminar aquello en lo que tuvimos culpa, y más aun, la capacidad para solventar las consecuencias?

Lo significativo es la diferencia entre el sentirse responsable o no. Es impresionante ver la respuesta que se tiene ante situaciones similares, por ejemplo, un accidente, donde si son personas desconocidas, no pasamos de un comentario al aire o crítico sobre la situación, con juicios arbitrarios y creación de supuestos, sin importarnos las afectaciones secundarias y muy importantes para los más cercanos. Nos dedicamos en buscar quien fue el responsable, o el supuesto o presunto culpable, antes de saber el sentir de la o las familias afectadas,

¿Es necesario saber ello, es decir, el sentir de los más cercanos? ¿No se mal utilizaría vender el sufrimiento ajeno como lo hacen TELETON o asociaciones no gubernamentales para obtener fondos? ¿Qué tan responsables somos del sufrimiento del otro? ¿Es caridad o humanidad? ¿Hay realmente una sensibilización o todo lo contrario al exponer situaciones dolorosas? ¿Esto nos ayudará a ser más congruentes o alimentar la indiferencias que el sistema de por sí fomenta?

En realidad esto es difícil de determinar. Cada persona es un mundo diferente, y con ello la interacción que tenga con otras personas, lo que determinará la consecuencia de lo que decimos, y que a veces ignoramos que puede producir un cambio en el otro, sin necesidad de publicidad. Si no, veamos aquello a lo que llamamos "secreto a voces" aquello que influye en nuestras decisiones, en base a información informal, que tiene fichas dentro de este juego al que llamamos vida.

El sentirse culpable o no, responsable o no, dependerá de la capacidad que tengamos para aceptar aquello que esté en nuestras manos, sin idealizar supuestos; y sin evadir las acciones que estuvieron bajo nuestro control en su momento e ignoramos. 

Todo en esta vida cambia, y mucho de ello depende de lo que hagamos o no. Por lo tanto se necesita de la colaboración directa o indirecta del otro para que las cosas sucedan. Si uno pretende que el otro cambie cuando queramos, perderemos el tiempo. Uno decide cuándo cambiar, porque se adaptará a lo que el contexto le ponga enfrente, que es un conjunto de acciones, no de una una persona, sino de todas las que interactuen con el sujeto a observar, y su cambio afectará a los otros irremediablemente. Así de cambiante es el cambio.

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18 junio 2012

Lo importante es lo menos importante

Es chistoso ver, cómo nos preocupamos por cosas que, al pasar los años, meses, semanas, días, inclusive horas o segundos, vemos que no eran tan imposible como creíamos que era, o al verlo ya desde un punto de vista de logro o resignación, le damos un valor mucho más bajo de lo que teníamos contemplado.

Sin embargo hay problemáticas que a pesar de resolverse, o de terminar, porque a veces es inevitable, es decir, no estaba en nuestras manos; y a pesar de que las consecuencias sean positivas, aun con ello, nos sentimos insatisfechos, abrumados, intolerantes a lo que está pasando y es imposible dar vuelta la página para continuar con lo que sigue.

Sí, es importante darnos cuenta que todo cambia, todo lo que nos rodea cambia, aunque a veces no queramos. Pero ¿por qué deseamos que todo esté estable? ¿Es necesario que exista la constancia en todo momento para sentirnos seguros? ¿Por qué se le tiene miedo al cambio? Porque caemos en peligro de la vulnerabilidad y causalidad que requiere de la responsabilidad, esa que nunca asumimos por la comodidad, esa que en ocasiones aburre y que mal hemos llamado cotidianidad.

Las necesidades básicas, las hemos suplido por las necesidades impuestas. Esas que tenemos todos los días, aunque no sepamos del todo para qué es o para qué sirve, mejor dicho, para qué se diseñó. Somos una sociedad que vive bajo la delegación de responsabilidades del otro, a quien se le puede atribuir el futuro propio a través de protestas o señalamientos, haciéndonos las víctimas, no de nuestros actos, si no de aquello que no hacemos.

Es importante redescubrir que hay cosas que dependen de nuestro esfuerzo, y no de la solución inmediata e inservible que nos arroja la gran minoría que tiene el poder, mejor dicho, a quien le hemos delegado el poder, de nuestras vidas.

El día que veamos la responsabilidad como sinónimo de libertad, y que ésta se debe de compartir y no de exigir, será entonces cuando hayamos redescubierto que lo importante es lo menos importante.

@robertocoyomani

Las tiritas de las piñatas

Seguramente has roto una piñata. ¿No? Si no la has roto es porque no eres Mexicano, Español, Italiano o Chino. ¡Sí! ¿Pensabas...