31 agosto 2012

Saber es crecer o crecer es conocer

Estamos en una era del conocimiento muy importante, la más importante desde que el hombre tiene memoria, pero ¿Saber es crecer? Esta pregunta me resulta de tantas cosas que he visto y escuchado, y que me han hecho ruido al momento de ver que otros saben más cosas que yo.

Quizá sea envidia... es una de muchas interpretaciones, y quizá sí, por qué no decirlo. Sin embargo más que envidia, me pregunto ¿Qué necesito hacer para saber igual o más que aquellas personas? Llegué a una conclusión aparentemente fácil: simplemente no compararse.

Esta comparación que existe como punto de referencia, dentro de un mundo estadístico, es muy importante. No existiría de otra manera la forma de saber cuántos somos más pobres o ricos que los demás; quienes prefieren una tarea administrativa, social o exacta; en fin, todo aquello que se puede registrar, simbolizar con números y darles una interpretación. ¿Es necesario comparar?

Muchos mencionan que no es sano compararse con otras personas, porque es más frecuente que enfaticemos nuestros defectos que las virtudes que podamos tener. Por lo tanto te pregunto ¿Alguna vez te has comparado con otras personas? ¿Realmente sabemos lo que sabe, para saber que lo que sabemos es más o menos lo que sabe el otro?

Vivimos muchos años buscando ganarle al otro, importándonos un "comino" si lo hacemos a cuestas de los demás, lo importante es vencer, por supervivivencia, y saber, por consecuencia, si uno es más que el otro. ¿Es lo mismo saber conocimiento que saber información?

Estos conceptos son utilizados, en muchas ocasiones, como sinónimos, cuando en realidad son enteramente distintos. A veces el saber puede tener connotaciones diversas, dependiendo del objetivo que se tenga. Desgraciadamente lo utilizamos para ser competitivos y no para ser competentes, que no es lo mismo ni igual. ¿Cuál es la diferencia? La ética.

Crecer es otro elemento demasiado subjetivo, sobre todo cuando este concepto es visto siempre de manera lineal y de forma ascendente. Crecer hoy en día se mide a través del éxito, desgraciadamente, a través de la ganancia económica más allá de la ganancia significativa que puede producir el aprendizaje. Hoy aprendemos lo que la sociedad pide que  sepamos, mas no lo que queremos aprender. ¿Qué pasaría si aprendiéramos lo que queremos? 

Sabríamos aportar algo a la sociedad, más que la mano de obra. Tendríamos lo básico para después especializarnos, y no al revés, como lo quieren hacer nuevas escuelas, donde no se enseña la resolución de problemas a través de la creatividad, sino la utilización de una técnica preestablecida para resolver problemas específicos, sin que se motive o siembre la necesidad de resolverlo de otras muchas varias maneras. ¿Por qué sucede esto? Por la preocupación en el control de la producción, y no en la salud cognitiva de los trabajadores.

Hoy sabemos más que nunca, y ello no depende del saber, si no se complementa con el conocer, aquello que se gana con la experiencia, eso que se conocía como sabiduría y que hoy ha perdido valor por nuestra nula observación análoga de las cosas.

21 agosto 2012

Es una emoción o sentimiento

Es interesante ver cosas dentro de una carrera como es Psicología, y más cuando se trata de situaciones que vivimos en la vida cotidiana. Uno de esos temas, y hablo en primera persona, porque sí me hizo ruido, fue la pregunta hecha por un maestro que decía más o menos así ¿Qué es el amor, una emoción o un sentimiento?

Es a veces imposible llegar a un razonamiento tan complejo como esto, en unos cuántos pocos minutos, donde pongamos, desde una perspectiva propia, una explicación o intento de explicación, de por qué este concepto sea o no una emoción o un sentimiento. Alguna vez en la vida, te han preguntado por lo menos ¿Qué es el amor?

Lo que escuché fueron cuestiones muy teóricas sobre lo que algunos, claro, bajo ya una trayectoria además de promoción que dan las casas de estudio, decían de la emoción, sentimiento, y nuestro concepto estrella "El amor". 

Algunas, no he de negar, que son interesantes, sin embargo, no estoy de acuerdo de todo en ellas. Cuando uno es crítico por naturaleza, encuentra siempre un alfiler en la paja, porque conceptos como este, suele ser tan subjetivo, como lo que representa.

Reflexionando por el resto del día, pude llegar a una conclusión que puede ya haber sido propuesta por otra persona. El amor es un sentimiento, pero también una emoción. ¿No se supone que debemos de optar por una de las dos? En realidad sí, sin embargo, creo que este concepto es tan complejo, que puede entrar en alguna de las dos.

Antes de seguir, veamos qué es emoción y sentimiento, para que tengamos un panorama más objetivo, dentro de lo posible claro. Así que estos conceptos fueron consultados en la RAE en su versión electrónica.





     emoción.
(Del lat. emotĭo, -ōnis).
1. f. Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática.
2. f. Interés expectante con que se participa en algo que está ocurriendo.

sentimiento.
1. m. Acción y efecto de sentir o sentirse.
2. m. Estado afectivo del ánimo producido por causas que lo impresionan vivamente.
3. m. Estado del ánimo afligido por un suceso triste o doloroso.




Entonces veamos. De entrada, cada uno tiene un punto de encuentro, y es la alteración del ánimo de la persona. Las dos producen reacciones físicas, aparentemente el sentimiento es más dinámico que la emoción. ¿Le encuentras alguna diferencia?

Para muchos que han estudiado estos dos conceptos, dirán que sí y no me pelearé por ello. El punto es, que aunque le demos estas etiquetas, lo cierto es que cuando nos enamoramos, lo hacemos y punto. 

Pareciera, es esa sustancia que permite, en algunos casos, mantener juntos a un grupo de personas, por ejemplo, una familia. Pero la familia ¿Desde dónde comienza? Desde una pareja. ¿Será lo mismo el amor de pareja a el amor en otros contextos? De entrada no, y hay muchos factores que lo alimentan o lo destruye.



Pareciera fuera algo que sale de manera fortuita. Muchos creen que se siente y ya, sabes que amas a la otra persona al momento de verla, y que esto hará que hagas lo imposible por estar con el otro u otra. Pero ¿Tiene el otro que enamorarse de mí, sólo porque sentí enamorarme de aquella otra persona? ¿Existe esta conexión casi al mismo tiempo entre dos personas al momento de enamorarse? ¿Cómo saber que esa persona es "El amor de tu vida"? 


No acabaría de hacer preguntas, pero sí puedo llegar a una conclusión. El amor es un concepto aprendido socialmente ¿O no? Me gustaría saber cuál es tu posición. 

Mi postura es así, porque desde hace tiempo, cuando a uno le era impuesto el matrimonio, había intereses sobre ello, sobre todo socioeconómicos, y aprendiamos a amar al otro en el camino. Hoy, cuando tenemos libertad de elegir, lo hacemos por algo similar, buscando una familia sana y un futuro prospero o por lo menos prometedor, exigiendo cada vez más del otro, y aceptando modificar muchas menos cosas propias. Y cuando en realidad te flexibilizas, aprendes en el camino también, o te resignas gracias a una autoconcepto pobre o muy alto, pero eso sí, una baja autoestima, pero eso es otro tema.


El chiste que este concepto, es un buen pretexto para entablar un acercamiento con los o las demás personas de forma cordial. Porque uno nunca sabe si el amor de tu vida esta a tu lado, o del lado de otra persona.

19 agosto 2012

Tan solamente acompañado

Es impresionante sentir, pensar, creer, ver, en fin, todo aquello que nuestra percepción nos permita establecernos en una soledad, dentro de tanta gente, dentro de aquellos de quienes recibimos apoyo y que, ni con ello, podemos sentirnos acompañados más  que de la misma soledad.

¿Podemos realmente sentirnos solos en un mundo lleno de personas? ¿Qué tan importante es sentirse acompañado cuando realmente lo estamos, aunque sea por la soledad... aunque sea? ¿No es paradójico decir "Me siento solo"? Quizá, pero no es tan fácil decir de un día para otro "Adiós a esta soledad" porque algún día también la extrañaremos.

He pensado, que esta sensación, nos permite estar con alguien, aunque ese alguien, para la realidad que compartimos todos, no exista. A veces le damos virtudes a la persona que tenemos, aunque sepamos que carece de ellas, para sentirnos cómodos y no nos dejen solos, a pesar de no ser felices, sacrificando ello, para estar tranquilos, que es lo más parecido a la felicidad. 

Cualquiera diría que esto debería pasar, de lo contrario se convertirá en un problema pero ¿Será cierto? ¿Cómo es posible que la Soledad se vaya, cuando llega ese alguien a nuestra vida? ¿Será realmente ese alguien quien nos acompaña, quien nos haga sentir acompañados aunque no esté? ¿Por qué me siento solo aun cuando quien me dejó está allí?

Son muchas preguntas, y quizá ninguna respuesta, lo cierto es que nunca estamos solos del todo, por lo menos, me acompaña la fe, de que alguien, aunque sea en lo más remoto del universo, construya su camino cercano al mio, y me acompañe aunque sea en el único lugar disponible para hacer lo que queramos, en nuestra imaginación, con la esperanza de que se materialice un día, aunque sea unos momentos antes de la muerte.

robertocoyomani

Violencia Política de Género vs Violaciones a la Cadena de Custodia de la Paquetería Electoral en Puebla

El día de ayer el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) dio el fallo correspondiente a la elección para gobernador...