29 septiembre 2012

Escribir no cuesta nada... si no todo

El escribir podría resultar muy fácil para muchos, quizá, sin embargo creo que en realidad no lo es tanto, sobre todo cuando quieres que el otro comprenda lo que quisiste decir en realidad. ¿Los demás están obligados a ello? ¿Uno escribe con ese fin?

Quizá muchos quisiéramos que los demás entendieran literalmente lo que queremos decir a través de lo que escribimos, sin embargo las palabras, aunque muchos no estén de acuerdo, no reflejan la emoción pura del escritor. ¿Algún ejemplo? Por el momento no se me ocurre nada, pero sigamos, a ver qué sale.

Tenemos en la mente las escenas tele novelescas, o en el mejor de los casos, de películas, donde vemos a la mujer enamorada leer una carta, leyendo frase a frase con la misma entonación que la del remitente, claro, con la magia de la edición; observando que ella está sintiendo realmente lo que el otro sentía con leer las mismas palabras. Es muy romántico, cierto, y quién no quisiera estar en sintonía con su pareja con ese gran significado. ¿Puede suceder esto? Por el bien de muchas parejas enamoradas... sí, lo cierto es que desde mi punto de vista no, y una de las causas, por si lo pensaste en este momento, no es porque esté amargado, quizá pero no del todo (espero tus interpretaciones de esta última frase en el espacio de comentarios). ¿Por qué es entonces? Bueno, tendría que contrastar mi hipótesis, a ver, veamos con qué.

Uno de los sitios de internet más populares que conocemos es facebook, y sabemos que es una aplicación que hace solidificar y mover las redes sociales. Sin embargo el de pareja, una de las agrupaciones más exclusivas en la vida humana, pareciera no ser tan compatible con este tipo de aplicaciones. Cómo he escuchado decir: "lo que escribí no era lo que quería decir" es decir, la interpretación era errónea al momento de hacer lectura a uno de los mensajes. También que el mensaje no tenía que a llegar a cierto destinatario, bueno, ésto último no tiene nada que ver con el tema.

Lo que quiero decir es que independientemente del lugar donde escribamos algo, no podremos transmitir lo que queremos en realidad, y esto de ser tan peligroso, lo vuelve algo maravilloso, porque si logramos hacer una historia, una frase, una situación muy particular puede convertirse en algo tan universal que le llegará a cada persona que lo lea de forma tan rica y diferente, al punto de proyectarse ante lo escrito y soñar o reaccionar con rabia sin que el escritor tenga control absoluto de ello.

Espero muchos más se atrevan a escribir, y no a poner frases pre diseñadas que sólo fomentan la uniformidad de situaciones que no se parecen en nada. Esas frases que vuelven paranoico al que lo lee, con el único fin de sacar conclusiones inexistentes, y si no me creen, entonces pregúntenle a aquellos o aquellas que son multicuenta, y están intentando descubrir mensajes ocultos dentro de los escritos de aquellas personas que les son significativos o que alguna vez lo fueron, o en el peor de los casos, intentando que su mensaje tenga un trasfondo.

Así que escribir, no cuesta nada... más que el riesgo de que alguien te odie o se enamoré de aquello que tu mente procesó y quiso poner en un papel, en un árbol, una pared o en internet.

16 septiembre 2012

Creértela o no creértela cuando creo en mí mismo

Es impresionante la palabra "creencia" en la vida de todas las personas. El "creer" o "no creer" se ha vuelto una constante en nuestras vidas, gracias a la información que tenemos, y que pensamos que con ello, tenemos lo necesario para ser aquello que queremos ser con el mínimo esfuerzo, porque todo está a un botón de distancia. ¿No me entiendes? Ni yo puedo entenderme, pero veamos por qué o para qué hago referencia a la automatización de nuestras acciones.

A veces el uso de una máquina, pareciera ser tan importante y sorprendente para muchas personas, cuando en realidad es sólo la acomodación de piezas y acciones para que sirvan como orden a un traductor que permita a la máquina hacer una acción totalmente predecible. Es impresionante ver la reacción de muchas personas ante él o ella, que sabe manejar algo que no es natural, algo que tiene un manual y que con un poquito de dedicación, se puede aprender a usarlo. ¿Qué tiene que ver con la creencia? Paciencia, no sé, pero en algún momento añadiré ese tema.

Hoy vamos a cursos, clases, pedimos que otros hagan nuestros trabajos y pagamos miles de pesos (diría dólares pero estamos en México), porque alguien nos diga cómo hacer ciertas cosas, y al final, cuando vemos la cantidad de procesos que hay que hacer, y no te interesa intrínsecamente, das la vuelta y ves otro rumbo, con la esperanza de encontrar aquello que te permita triunfar. ¿Por qué darle tanta importancia a una herramienta? ¿Qué tiene una computadora que hoy nos permite conseguir comida, a un cuchillo de nuestros antepasados que hacía algo similar? ¿Por qué buscar "con qué soy bueno" afuera, cuando podemos saber "Para qué soy bueno" preguntándonos a nosotros mismos?

Hemos desvirtuado nuestras creencias, y estamos divididos entre la religión, la ciencia y la tecnología. ¿Y dónde quedamos nosotros? No propongo que seamos narcisistas o que nos idolatremos, no, porque eso sería poco funcional. Me refiero a que creamos en aquello que permite que tengamos vida, que permite podamos comunicarnos con otros, aquello que nos permite aprender en esta vida cada vez más compleja, en aquello que nos acompaña desde que nacemos, hasta que morimos, y es "creer en uno mismo", esa es la creencia del siglo XXI que debemos fomentar.

Dejemos de ver la ganancia, la competencia (de competir), la avaricia, la envidia, la idea de "Tener más, vale más". El "creértela" o "no creértela" es responsabilidad de cada uno, con la asertividad y congruencia que como individuo nos vayamos construyendo con la discriminación de la información que nos rodea, y corroborarlo humildemente con el aprecio de los demás, que cuesta muchísimo, muchísimo encontrar, y sobre todas las cosas, mantener; es lo que vale, creo yo, realmente la pena.

08 septiembre 2012

Mitos en la Relación de Pareja

A veces las tareas llegan a ser un poco tediosas, difíciles de hacer y más repasar cosas cuando hay exámenes. Sin embargo, algo de lo que me gusta de mi carrera, y más cuando descubres herramientas en la Internet, pues es que hay nuevas formas de engancharte a lo visto en clase.

Por lo que aprovechando la materia de "Terapia de Pareja" donde hablamos de mitos en las relaciones de Pareja, pues se me ocurrió hacer una pequeña encuesta, para saber si están o no de acuerdo con los mitos que me voy encontrando en Internet, otras que he escuchado o me han platicado, y las que quieras compartir en el espacio de comentarios de este blog.

Así que comenzamos...





06 septiembre 2012

Invisiblemente visibles

Hay situaciones que no me permiten ver más allá de lo que me mi vista logra enfocar, y es por ese cúmulo de filtros que la experiencia me ha dejado y ha veces no es posible ver de otra manera. Pareciera estar condenado a comparar lo que me pasó con los nuevos sucesos, y decidir a través de ellos. ¿Es importante no olvidar para no caer en el error otra vez?

Muchos pueden olvidar una situación, pero nunca dejar de olvidar aquello que aprendiste de esa situación agradable o no. El detalle es que siempre recordamos la situación y no lo que pudimos rescatar de aquello que vivimos ¿Por qué le damos tanta importancia al cuento y no a la moraleja? Veamos.

La vida de cada persona, si pudiéramos convertirla en una novela, sería interensantísima. ¿Qué haría falta para convertirla en novela? El aprendizaje constante en cada situación que se nos presente. Si pudiéramos convertir nuestra vida en una novela y dividir cada situación significativa en capítulos, y de cada capítulo un mensaje o moraleja que nos sirva en el aquí y ahora para prevenir una situación, o revivir otras, o saber salir de muchas más, realmente nuestra vida sería parecida a la de un cuento, con la gran ventaja de convertir cada aprendizaje en una acción funcional. Si nos diéramos la oportunidad de hacerlo, nos daríamos cuenta de lo grandioso que somos, aunque haya sido muy complicada y difícil esa vida.

¿Pero qué hacemos en lugar de lo anterior? Sencillamente nos quejamos de ello. Así nada más. No nos damos el tiempo de aprender y aprehender todo aquello que la experiencia nos dejó, y eso difundirlo al mundo, no, sino lo que difundimos son miedos, prohibiciones, represiones, engaños, en fin. Cada vez somos más libremente reprimidos, tropezando con la misma piedra, creyendo que algún día aprenderemos, sin saber que ya lo hemos hecho. 

Quizá sea porque nos beneficiamos de algo, y eso nos ha llevado a convertir cierta acción en repetitiva, en costumbre, en necesaria para vivir en la certeza, en una zona de confort.

No me había dado cuenta

Algo que me llama mucho la atención, es que hoy todos somos jueces, es decir, que todos tenemos voz y voto de cualquier tema. Claro, eso es...