31 octubre 2012

Las necesidades innecesariamente necesarias

Es de madrugada, y se supone estaría durmiendo en este momento, sin embargo, estoy con ganas de escribir, causándome una pregunta ¿Puedo crearme una necesidad o la necesidad hace que crea que tengo que hacer algo?

Esta pregunta imagino, ha surgido en la cabeza de muchas personas, y el pensamiento de cada uno es tan subjetivo y diverso, que sería imposible determinar qué pasa con aquello que le hemos nombrado "necesidad".

La prostitución de este concepto, me ha puesto en una zona vulnerable y como blanco del bombardeo de la influencia incesante del mundo que me rodea, creyendo que lo que necesito es aquello que me ofrecen. ¿Necesito tomar un refresco? ¿Necesito tomar una cerveza? ¿Necesito comer un taco (mal llamado burrito)? ¿Necesito dinero?

Cualquiera, sobre todo éste último, me diría que sí, porque no hay otra forma de conseguir alimento mas que utilizando este documento de intercambio. Me pregunto: cuando he ido a la tortillería y le pides una tortilla recien salida de la máquina ¿te la niegan? es cierto, se necesita un poco de maña, pero cuando el del negocio te conoce, como fue en mi caso, nunca me lo negó. Cuando vamos por el mercado, y llega uno a pedir un jitomate, cebolla, etc. a veces te lo dan, y si juntas una papa, un jitomate, una chile chipotle, un dientecito de ajo uno puede hacer una ensalada que apasigue el hambre, un verdadera necesidad fisiológica.

Entonces ¿Por qué trabajar para comprar cosas innecesarias? Fácil, porque lo que nos sobra es el dinero, y hay mucho, pero mal distribuido. Las supuestas necesidades que inhiben a las reales como el caminar que es sustituido por un camión, el de buscar y cocinar sus alimentos sustituido por comida chatarra, en fin, podría llenar de ejemplos este párrafo, pero ¿qué hacemos sustituyendo aquello que nos hace un bien por otra que nos hace mal? La apariencia.

No todo lo que brilla es oro.

29 octubre 2012

Escalón o Apoyo ¿Cuál es la diferencia?

Una semana más, una semana que tiene que ser diferente. ¿Por qué? Simplemente porque de hacer lo mismo que la semana pasada, sería imposible. Siempre hay algo diferente que hacemos, a veces, tan imperceptiblemente, que no nos damos cuenta. ¿De verdad crees que haces siempre lo mismo cada semana? ¿Crees que haz caído en la monotonía? 

A veces este es un pretexto que nos decimos, cuando hacemos más de lo mismo en nuestras vidas, pero no necesariamente hacer lo mismo es monotonía. A veces los cambios están más allá del pensamiento, más allá de nuestras acciones, más allá de lo que sentimos, más allá de lo que persivimos. ¿Tienes alguna idea de dónde comienza el cambio?

Lo cierto es que los cambios son inevitables, y si nos aferramos a mantenernos es un punto, los demás nos empujarán a zonas insospechadas, en el mejor de los casos. Pero seamos por un momento fatalistas, esas mismas personas nos pueden arrojar a sitios donde nunca quisimos estar.

El tener una visión propia del "qué hacer", es mucho muy importante, para poder nadar entre el río de ideas, creencias, costumbres, tendencias, etc. de las demás personas, terminando por servirle a los demás como escalón y no como apoyo para sus vidas. ¿Qué diferencia hay entre ser un escalón y un apoyo, si los dos fungen como andamiajes? El primero es un objeto construido con un fin, el segundo no construido, sino creado con la suficiente fuerza para no ser pisoteado por los demás, y aun así, permitir que el otro pueda subir.

Hay cuatro personas que andan por la vida, tras una búsqueda casi inalcanzable para ser feliz:

1) Aquellas que van por la vida con un fin en concreto, ser los mejores, sin ayuda de nadie, porque de quienes utiliza para crecer, son personas a las que ve como escalones, y su forma de vivir es utilizar al otro para estar sobre él lo antes posible, y mantener un estatus socio-económico alto. Son aquellos que creen que la vida es competir y ganar cueste lo que cueste.

2) Personas que van en su vida, caminando por lugares insospechados, porque así lo han decidido. No pretenden estar más allá de lo que sus capacidades le permitan, sin embargo, no se permite que otros le impidan ir a donde quiere ir. La sociedad es un punto de referencia y retroalimentación, pero no la guía de su camino, sino que es un camino paralelo que le permite elegir con libertad, hacia dónde quiere ir y con quiénes ir. No pretende utilizar al otro, ni dejarse ser utilizado, sino aportar y aprender nuevos conocimientos que le permitan seguir su camino alterno que le da libertad a él y a los demás de ser quienes quieren ser.

3) Aquellas que van por la vida, a expensas de aquello que las demás personas quieren, necesitan, a veces haciendo cosas que no quieren, pero si el otro lo requiere, está allí, a pesar de las consecuencias. Personas que dependen de otra para vivir, para tener certidumbre en su vida, porque no es posible que lo encuentren en sí mismo por el miedo a conocerse, cambiar, y perder todo aquello que han ganado. No les importa si están bien, lo esencial es que el otro esté bien para sentirse útil, y el reconocimiento sirva como alimento de bienestar.

4) Personas que no se interesan por sí mismos y tampoco se interesan por los demás. Viven amargados, conformados, encerrados, vulnerables, auto-victimizados de la vida, la cual resulta ser paradójica y negativa, donde su punto de confort es la contemplación desde un sistema aislado, casi cerrado.

Esta es una clasificación arbitraria y variable de acuerdo a la situación y contexto que vivamos, podríamos adoptar una o la combinación de algunas para adaptarnos a esta vida tan cambiante., Espero hacer una investigación para ver si de verdad estas clasificaciones generales aplican, pero por el momento me gustaría saber si estás o no de acuerdo, porque quizá haya más, o sobre alguna de ellas.

Uno en la vida tiene que elegir si ser el camino del cambio, tomar el camino del cambio o construir el camino del cambio.

26 octubre 2012

"Querer que quiera" vs "quiero querer"

Seguir con las mismas pautas de comportamiento, es decir, haciendo lo mismo porque se ha convertido hasta cierto punto en costumbre, no nos permite seguir adelante en esta vida tan cambiante y estática a la vez, y pareciera que lo único que hacemos es resistirnos a una entropía inminente.

El cambio a veces está en nuestras manos, pero se nos pueden ir como el agua sin que nos demos cuenta. Hemos perdido la sensibilidad para saborear, para disfrutar, para degustar lo que tenemos. Lo que se hace es ignorar mucho de nuestro alrededor, y cuando algo es tan fuerte como un espejismo, nos aferramos a aquello, aunque nos haga daño.

Estamos en una etapa de nuestra historia, donde todos tenemos la capacidad de señalar lo de los demás, como quizá ahora lo esté haciendo, sin embargo, pocos tienen la capacidad para verse a sí mismos, y con responsabilidad saber qué tener y qué dejar ir.

El saber qué ganamos o qué perdemos lo sabemos mucho tiempo después de haberlo encontrado. A veces la ansiedad que causa la certidumbre es casi imperceptible, aunque estemos perdiendo más de lo que creemos haber ganado. Es casi imposible darnos cuenta de que hay cosas en nuestro ser que no nos permiten cambiar. ¿Por qué permanecer allí? Es imposible saberlo, porque tu o yo nos es difícil encontrar la respuesta en uno mismo. Lo único que sabemos es que nos permite vivir.

No siempre obtendremos lo que queremos, y menos querer que otra persona quiera lo que uno quiera. Si tanto nos interesa que suceda eso, hay que solicitarlo, nunca imponerlo, y esperar a que el o ella elijan si ceder o no. De lo contrario, lo único que lograremos es que pierda aquello por lo cual permitió que su historia fuera parte de la propia, eso a lo que llamamos esencia.

Todos somos parte de todo, y si uno cambia sus pautas de comportamiento más allá de lo cognitivo, aquello a lo que llamamos experiencia, podremos modificar nuestro alrededor y generar ese cambio que tanto estamos esperando gracias a la certidumbre del presente, y la esperanza de que alguien externo lo logrará.

Nunca podremos golpear con nuestro puño a una roca y romperla, pero sí podremos acariciarla y transformarla con constancia.

21 octubre 2012

Cambiando al... mi mundo

La velocidad de la vida es tan rápida, ¡tan rápida! que a veces no nos damos el tiempo de poner una pausa en nuestra vida porque es más peligroso lo que nos persigue, que aquello que nos espera. ¿Has sentido que la vida se pasa como rayo? ¿Uno voltea hacia atrás y vez tan cercana la niñez ahora que estamos cada vez más viejos? ¿El tiempo lo podemos controlar?

Muchos le tememos al tiempo, porque pareciera que que nos va comiendo vivos, y no es una idea tan errónea  pero creo que eso dependerá de cómo utilizamos el tiempo, y no de cómo el tiempo nos utiliza a nosotros, aunque más que nos utilice, más bien sería que nos absorba, y vivir con la frase en mente "No tengo tiempo" intentando divorciarnos o negando su existencia, cuando en realidad vivimos con y por él, y recordemos que uno vive a partir de lo que piensa, aunque este pensamiento sea un engaño.

Ver que el tiempo cambia, dependerá de cómo lo enfrentemos, de cómo lo queramos ver, escuchar, sentir. Quizá para muchos ver algo en cámara lenta o todo lo contrario, como si uno estuviera en una montaña rusa, provoque mucha angustia, y ¡cómo no! si es complicado enfrentarse a lo que viene, que se sumará a lo que ya ha pasado.

No quiero decir que esto es malo, al contrario, si manejáramos mejor el tiempo, entonces aquello que nos persigue, lo transformaríamos en herramientas, en lugar de piedras; serían más aprendizajes, más experiencias, más conocimiento y no más piedras, aquellas con las que tropezamos, y en lugar de superarlas o transformarlas, sólo las cargamos e ignoramos. Piedras, piedras a las que no queremos renunciar porque no queremos ser libres, porque el ser libre conlleva un gran poder y una gran responsabilidad, y ésta última pareciera ser un mensaje de acorralamiento, de obligación, de limitación, de encierro. 

Hay que cambiar de perspectiva, desde un enfoque diferente, desde una visión... quizá no optimista, sino sincera y valiente, porque nos movemos afuera, cuando moverse por uno mismo, entre nuestras emociones, nuestros sentidos, nuestros pensamientos, nos harán libres al respetarnos, amarnos, querernos, aceptarnos, al no criticarnos, en fin, saber que tenemos el poder que nos otorga nuestra libertad, para vivir con libertad en un mundo clasificado y encadenado a la efímera idea de libertad condicionada que la mayoría de la sociedad alimenta con algo que buscamos en objetos, inclusive en personas a las que hemos convertido en objetos, para complementarnos, para satisfacer tres cosas que a la larga no nos permitirán ser libres: La conformidad, la comodidad y el confort.

Si veo al horizonte, descubriré lo hermoso del universo... si veo hacia dentro de mí, descubriré el tesoro que el universo me ha dado y he querido guardar... y si logro ver en los ojos de mi par el universo de sus ser, entonces estaremos cambiando el mundo, su mundo, mi mundo.

17 octubre 2012

La acción del futuro depende del pasado en el presente

Hay ocasiones donde uno sabe que nuestros actos, pueden tener consecuencias, éstas últimas, no terminan por ser reconocidas, cuando aparentemente no se presentan, y peor aun, creemos que ya pasaron y nunca regresarán. ¿Es verdad que uno paga lo que debe? ¿Qué tan cierto es que uno cosecha lo que siembra?

Lo cierto es que de alguna u otra forma, toda acción que llegamos a generar en esta vida, llega a tener consecuencias, a la larga, a uno mismo o a quienes nos rodean. Es importante tenerlo en cuenta porque a veces vamos por la vida diciendo lo que creemos solucionará nuestras dificultades, sin tener en cuenta que ésta acción, aparentemente insignificante, tendrá una reacción positiva y negativa, pero muchas veces lo negamos o peor aun, decimos que es imposible porque no era la intensión de que el resultado fuera negativo. ¿Será verdad que la intención es lo que cuenta, independientemente del resultado negativo? ¿Qué tan válido es decir que lo importante es que todo saliera bien para mí, sin importar que el dañado sea otro?

Es cierto que hay cosas que hacemos sin querer. También es cierto que la falta de experiencia no nos permite ver más allá de la situación para prever las consecuencias, sin embargo, sí podemos asumir las consecuencias, e intentar enmendarlo. 

El reconocerlo es un primer paso, pero no lo más importante. Lo más importante es tomar ese aprendizaje como base para no caer en el mismo error, y si uno cae, entonces saber qué hacer para asumir con responsabilidad las consecuencias.

Qué difícil es ver hacia el futuro, y saber lo que nos espera y prepararnos para enfrentarlo; más complicado es verlo y no quererlo ver, aunque sepamos el daño que ocasionará por mantener la calma en el presente; y mucho más complejo actuar en el presente sin importarnos el devenir de los tiempos.

07 octubre 2012

La esencia no tiene caducidad

Estoy notando que escribo con personalidad múltiple,  es decir, que cambio de primera a segunda y tercera persona de forma arbitraria, como si fuera en un automóvil, moviendo la caja de velocidades inconscientemente con el peligro de morir en el intento. ¿Esto te pasa en una conversación cotidiana? ¿Podríamos hablar en primera persona todo el tiempo? ¿Es importante ser estructurado todo el tiempo en nuestro lenguaje?

Sería correcto si lo hiciera, pero no puedo. Es a veces inconsciente la forma en que hablo, y cómo no, si la forma en que me expreso hoy es resultado de más de 20 años de una mala educación y costumbres extrañas que con la presión social tendré que modificar, o eso espero, de lo contrario seguiré hablando de la misma manera. Pero ¿cómo influye la sociedad en mi forma de hablar? ¿Cómo es posible que personas que vivimos en los mismos lugares tenemos similitudes y diferencias muy marcadas al hablar?

Es impresionante notar el cambio de tono que uno tiene al hablar, sobre todo cuando eres de una región, vives en otro por un tiempo y regresas. Uno siente que habla igual que cuando partimos, pero lo cierto es que no. Otro ejemplo es cuando dejas de frecuentar a una persona, pasan los años, y pareciera no ser el mismo.

Algo así pasa cuando llegas a cambiar los objetivos de tu vida. A veces pareciera que vas por el camino que te trazaste, pero en un punto insospechado, algo cambió y ese detalle aparentemente desapercibido sobresale y ocasione ruido en las demás personas. ¿Lo has vivido? ¿Qué has hecho en estos casos? ¿Has tenido que regresar a las ideas anteriores para mantener lo que tenías cuando estabas en vía de un cambio?

Esto me está pasando en estas últimas semanas. Parece que comienza un nuevo proceso en el que los cambios comienzan a tener repercusiones a mi alrededor. No es que por lo que pienso o hago haya cambios fuera, no, pero sí la forma en que persibo las cosas. Esto comienza a tener, como en toda acción, reacciones positivas y negativas. Sin embargo, esto es parte esencial de la vida, esta vida en esta época que me tocó vivir. En ocasiones la misma vida te lleva a tomar caminos que resistías transitar, pero que son necesarios. A veces cuando uno quisiera que las cosas estuvieran igual siempre, no siempre puede ser así. La dinámica de la vida no lo permite, y si nos resistimos al cambio, sólo nos provocará daño.

Lo bueno de todo ello, es que no cambio sólo yo, sino las demás personas, y a veces es sorprendente ver, sentir, escuchar que el otro no es igual que ayer, y que eso puede hacer gran diferencia en cómo te comuniques con él o ella. Lo cierto es que pocas veces se cambia la esencia, esa que independientemente de nuestra fachada, estará allí. Esa que se conoce con los años, con los conflictos, con las alegrías. 

La esencia no tiene caducidad.

06 octubre 2012

solamente acompañados...

Es impresionante saber que todo lo que tenemos, en realidad no es nuestro, pero con tal de mantenerlo, nosotros nos convertimos en parte del otro para estar acompañados. La necesidad de no estar solos, o más aun, de no ser abandonados nos permite preguntarnos ¿Qué tanto miedo da la soledad? ¿Es necesario tener a alguien para que te haga sentir acompañado? ¿Realmente al quedarse uno solo, vive en la soledad?

Esto no lo sé realmente, pero a veces creemos que es así. Si la otra persona no nos frecuenta, es signo de que algo está pasando. Si una persona no quiere estar a nuestro lado, pareciera que es por una razón tan importante y suficiente, que llegamos a sentirnos culpables o hacemos sentir al otro culpable por ello. La incertidumbre por encontrar aquello que uno hizo o dejó de hacer para intentar solucionar el problema que me hace de nuevo preguntar ¿Cuál es el problema? ¿La distancia con la otra persona es el problema o el problema es lo que me hace sentir el hecho de que la otra persona ya no está cerca?

La idea de tener a las personas que te ayuden a sobrevivir en esta vida, donde el individualismo es cada vez más marcado, donde nos estamos acostumbrando a recibir sin la necesidad de dar, y a veces no darnos cuenta porque la costumbre comienza a cegarnos gracias a estar en una zona de confort, nos hace estar más vulnerables a llegar a un punto medio, al momento de notar que una persona que estaba allí, se aleja, te deja con una sensación de soledad.

Aquí dependerá de qué tan significativa era aquella persona o en el peor de los casos, qué tan servicial era en tu vida. De una u otra forma, uno durante la vida llega a encontrarse en este dilema de si hacer algo para que se mantenga la cercanía o dejar que la vida fluya y esperar a conocer a otra persona que intente tomar su lugar ¿Realmente somos sustituibles? ¿Qué tan cierto es que "un clavo saca otro clavo"?

En realidad eso es, desde mi muy particular e ignorante punto de vista, imposible por el sólo y único hecho de que cada uno de nosotros es único e irrepetible, con la gran virtud para algunos, pero muchos más como defecto para otros, que "Somos cambiantes".

Recuerdo frases de antología, sobre todo en épocas de mi adolescencia, al terminar un ciclo como lo puede ser la secundaria o la preparatoria, donde escuchaba decir "nunca cambies", sin embargo, al pasar los años, esto llega a tornarse un poco muy complicado. Sin embargo esto llega a ser rescatable, siempre y cuando uno quiera y tome la decisión de hacerlo, y lo cual nos hace ser únicos e irrepetibles: "La esencia".

Esta esencia es la clave de todo, y a veces creemos que cuando alguien cambia, lo hace en este punto, cuando realmente es la conducta la que cambia, esa que refleja nuestras virtudes, pero en muchas ocasiones cubre nuestros defectos.

¿A qué quiero llegar con esto? Las personas son parte importante en la vida de otra persona, sin embargo, estamos en una época donde pocos están allí para dar más que para recibir. Y de estos, muchos no daban nada antes, hasta que supieron que valía la pena, y dan algo con el fin principal de que aquello que quieren, no se vaya. Suena feo, pero es algo que hemos aprendido desde nuestro contexto capitalista, y que desgraciadamente lo hemos trasladado a las relaciones interpersonales.

El estar solos, no es estar solos realmente, estamos con nosotros mismos. Lo ideal sería estar con nosotros mismos e invitar al de junto a unirse al grupo. El compartir es algo tan sencillo y complejo a la vez, por una de las razones que mueven a las personas: "el interés" y eso dependerá no sólo de uno si no de las dos personas, ya que para que haya correspondencia debe de haber un intercambio de intereses que lo permitan, y eso se los dejo de tarea, porque cada uno tiene los propios. Por ejemplo los míos que se reducen a tener una buena conversación, escuchar las historias de las personas que me dan la oportunidad y confianza de escucharlas; y otras que han de descubrir en cada uno de mis escritos, pero no cabe duda, que la base de todo es no estar solamente acompañado.

El problema no es que exista el problema, sino la creencia de que exista el problema, esa creencia que alimenta nuestras dificultades.

Muchas, si no es que todas, son frases que en conversaciones he escuchado, así que es imposible a veces escribirlas textualmente y más aun citarlas, tengo muy mala memoria.

02 octubre 2012

Y tú ¿Qué vas a hacer más allá de... ?

La historia nos permite ver cosas que han pasado y las cuales, se supone, no debemos olvidar. ¿Recuerdas qué pasó el 2 de octubre de 1968? ¿Sabes cuáles fueron los objetivos de lucha de los estudiantes? ¿Qué podemos rescatar de ese hecho en la actualidad?

Ésto pasó 18 años antes de que naciera, y si hoy tengo 26, ya han pasado 44 años del movimiento. Los estudiantes que participaron entonces, probablemente hoy están cerca de los 70 años de edad. Hoy, dentro de mi ignorancia me pregunto ¿Qué podemos rescatar de éste hecho? ¿Qué tenemos que cambiar de lo sucedido entonces y que seguimos haciendo hoy? ¿Es momento de retomar la lucha o revolucionarla? ¿Estamos en un punto similar de crisis para retomar el cambio que nos fue negado a los mexicanos entonces?

Son muchas preguntas, sin embargo, hoy me es un poco incierto el futuro de movilizaciones semejantes a las que eran efectuada entonces, donde la comunicación era casi nula, y la desinformación fue bien aprovechada por aquellos que tenían el poder sobre los medios de comunicación, que como hoy, atienden intereses más económicos que sociales. Hoy se supone es diferente, y deberíamos actuar diferente.

Hoy gozamos de una mejor comunicación a la de entonces, aunque esta apertura deja entre ver al que podríamos llamarle: "enemigo" que no es una persona u organización, si no la duda entre nosotros por la desinformación de fuentes secundarias en Internet; y lo llamé "enemigo" porque es lo único que se me ocurrió para hacer la diferenciación. Sin embargo me pregunto de nuevo ¿Qué es lo que queremos hacer? ¿Realmente el exigir y movernos fuera del sistema esperando que quienes nos representen, hagan algo? ¿Estamos haciendo un cambio real de consciencia en la población mayoritaria, aquella que no es o fue estudiante universitario?

A veces la adquisición de información, nos permite tener las armas necesarias para auto proclamarnos defensores de la sociedad, sin embargo hoy escucho que estamos peleando por algo que no es tan diferente a lo que se solicitaba hace casi 50 años, una libertad que se nos es negada (aunque para otros países sí la tengamos) y luchar por la erradicación de la desinformación. ¿Realmente hubo cambios? ¿Estamos en una etapa distinta gracias a los estudiantes de 1968? Cualquiera diría que deberíamos de haberlo hecho, sobre todo la sociedad que fue partícipe y testigo de lo acontecido, la cual desgraciadamente, en lugar de motivarse, protegió lo poco que tenía, gracias al terror ejercido por el poder.

Hoy los estudiantes (porque me falta poco para terminar Psicología) debemos de tener una conciencia más coherente, si realmente queremos honrar a aquellos que dieron su vida por un México contemporáneo mucho mejor. Desde mi perspectiva, muy pobre, inclusive ignorante visión, debemos de entre ver, que los movimientos permiten que el mundo sepa lo que pasa, sin embargo, no serán ellos los que hagan el cambio sino nosotros, los que vivimos dentro de México. Pareciera que queremos seguir siendo sometidos o conquistados al hacer evidente nuestros malestares, cuando en realidad lo que podemos hacer es "chambear" o trabajar por objetivos comunes aunque estemos fuera de nuestras fronteras.

Hoy en día pareciera que el ir a un bachiller o preparatoria, es un martirio. Las cosas que nos permite conocer este nivel, es grandísimo. Sin embargo la escolarización casi militarizada, no permite que podamos aprovecharlo. ¿Cuál es la principal causa? Sería imposible nombrar todas en una publicación la cual quiero no sea tan extensa, sin embargo creo que se engloban en la propia familia, los medios de comunicación y las instituciones educativas. Disculpen la "generalizada" por que hay algunos integrantes de cada grupo que mencioné, que ciertamente se salvarían, pero más aún, somos responsables aquellos que no hacemos nada, y siento que soy parte de ese grupo.

Es momento de hacer lo que tenemos que hacer. Los que dan educación, qué creen, ¡pues háganlo! Me ha tocado ser testigo de ver la presunción del saber y no la humildad del compartir conocimiento. ¿Qué nos frena? Los intereses y no nuestras necesidades. Hoy nos han vendido que el comprar una sopa instantánea, un refresco o una "chela" es necesaria para vivir, cuando una nos provocará cáncer de colon, otra nos provocará a largo plazo Diabetes y la otra nos hará más pendejos. Me refiero a esas necesidades que ignoramos y que nos hacen sentir bien, claro después de mucho esfuerzo, como es ayudar al otro. ¿Cómo hacerlo? A través de un saludo, de una sonrisa, de dar la información clara y precisa para que el otro entienda, comprenda, aprenda y dejar el egoísmo del saber que "vale madres" si el otro no lo conoce.

En resumidas cuentas, es ver al otro como persona necesaria de la vida, y dejar de verla como un igual o como un consumidor. Hemos visto que los modelos sociales propuestos desde hace años, ya no son los ejes de una sociedad que va rumbo a un precipicio en so-pretexto del progreso. Debemos de ver más allá de estas propuestas, por el simple hecho que estamos en situaciones y contextos diferentes.

Así que a trabajar en aquello para lo que somos buenos, y no ser buenos en aquello que nos permita trabajar. Las necesidades las debemos de formular nosotros y no dejar que otros construyan necesidades ficticias que nos lleven al conformismo y la sumisión. La necesidad de pertenencia debemos de usarla a nuestro favor, a través de la empatía para transmitir conocimiento. 

Lo importante de tropezar con una piedra, es saber qué no hacer para no volver a tropezar con otra, y si lo aprendemos, seguramente nos encontraremos con otra más difícil de superar, pero que nos permitirá algún día no superarla, sino transformarla.

Y tú ¿Que vas a hacer más allá de... ?

Las tiritas de las piñatas

Seguramente has roto una piñata. ¿No? Si no la has roto es porque no eres Mexicano, Español, Italiano o Chino. ¡Sí! ¿Pensabas...