16 febrero 2013

El pensamiento del tiempo es el pensamiento

El tiempo es tan valioso o tan despreciado, dependiendo de cómo nos esté yendo en la feria. Sin embargo, creo que estamos de acuerdo, que es el mismo para todos. El tiempo no puede ser manipulado, a pesar de que muchos dicen lo logran tecnológicamente. Pero ¿Sabías que realmente si podemos manipularlo? ¿Sabías que realmente podemos manejar la situación de nuestro contexto para cambiarle la connotación al tiempo?

Quién no ha escuchado frases referentes a este ser, objeto o personaje que nos asombra, deleita, ofrece, amenaza o es la ventaja o desventaja para todos. Sí. Digo todos, generalizando, porque es la única forma de responsabilizar a cada uno de nosotros como individuos, de cómo usar, utilizar, manipular, ganar o perder el tiempo.

En estos momentos donde estoy casi por terminar la carrera de Psicología, me he dado cuenta que más que disfrutar las ventajas del tiempo, he sufrido sus consecuencias. Me he dado cuenta que la espera hace perder el tiempo, pero la paciencia hace ahorrarse mucho más. Que el correr cansa, pero el cojear nos deja sin oportunidad de elegir primero, no por ello quitándonos la oportunidad de elegir lo mejor. Me di cuenta que esas supuestas oportunidades que eran las primeras opciones, no eran las mejores. Me di cuenta que la elección intuitiva es tan beneficiosa como peligrosa que si reflexionara una decisión donde quizá para cuando elija algo, ya no exista.

Es la vida tan subjetiva, que me da risa aquellos que buscan con intencionalidad casi enfermiza, la verdad donde ni siquiera hay certeza. O destruir aquello donde lo había, dejando a aquellos a su alrededor con incertidumbre.

El tiempo está allí, y nada más. Y lo único que podemos hacer, es detenerlo momentáneamente, por ejemplo, como una fotografía. Pero ingenuamente creemos que hemos atrapado el tiempo, cuando en realidad sólo es un espejismo que nos permite tener una herramienta para manipular el tiempo real, ese que ni siquiera se encuentra afuera como muchos creemos. ¿A qué me refiero? Al pensamiento.

"Uno es lo que piensa, y el que piensa manipula el tiempo. Así que cuidado con aquel que critica a aquellos que piensan, no lo juzgues, no sabe lo que hace"

08 febrero 2013

Lo que da uno, no lo pidas... gánatelo

La reciprocidad, no se hizo para aquellos que quieren, les paguen con la misma moneda. Ni porque lo que se haya hecho con buena intención. Y mucho menos cuando se hizo algo con malas intenciones. Como sea, si uno hace cosas, para que el día de mañana el otro lo regrese cuando uno lo necesite.

De entrada es un pensamiento egoísta pensar de esta manera. Nadie es está obligado a regresar nada de lo que le fue dado, se supone, con la intención de "sólo dar". Entonces ¿por qué siempre esperamos a que el otro nos pida ayuda? ¿Por qué creemos que alguien llegará a nuestra ayuda cuando nos sintamos tristes? ¿Por qué cuando estamos bien, se nos olvida la existencia de lo malo en los otros, como lo hemos hecho con nosotros mismos? ¿Tenemos realmente la capacidad de ser empáticos o es innato por lo que al hacerlo, sólo satisfacemos necesidades de manera egoísta?

Lo que es cierto, es que en este mundo, nos sentimos víctimas y héroes. Nos sentimos necesarios e indispensables. Creemos que otro debe de satisfacer lo que necesitamos y nos presionamos por intentar satisfacer la necesidad del otro. Parece que debemos de adivinar lo que el otro siente, y creemos que los que nos rodean deben ser adivinos de nuestra sentir.

¿Y qué pasa cuando alguien nos atiende? Lo rechazamos, la mandamos muy lejos, más lejos de donde estaba, más allá de donde ya de por sí la veíamos lejos, y le reclamábamos que no veía nuestro estado. ¿Pero qué pasa cuando el que insiste se cansa de estar al pendiente del otro? Parece que ese otro se siente ofendido, ofendido por causar lástima.

Parece que implícitamente, adquirimos obligaciones, sin que debamos tenerlas. Aquel que se sienta ofendido u ofendida por la no atención del otro, me parece, debemos reflexionar hasta qué punto nos hemos puesto a pensar por nosotros mismos, y a partir de ello, retroalimentarse de la y hacia la atención del otro.

"Lo que hoy siembres, no siempre cosecharás. Aun así, uno tendrá algo, ese algo, aunque sea sólo lo que quede"

05 febrero 2013

doble mas doble es igual a cero

¿Los dobles mensajes son inconscientes o conscientes? La verdad es que no he leído mucho sobre ello, aunque muchos mencionan que es la primera. Sin embargo a veces tengo la percepción de que es intencionalmente, es decir, que es como una forma de llamar la atención, esperando a que el otro tome la iniciativa. Y me pregunto. ¿Por qué no ser más directivos? ¿Por qué no decir exactamente lo que queremos decir, sin indirectas?

Esto puede provocar en el otro una paranoia sobre lo que debe o no hacer, provocando al otro o uno mismo, caer en un dilema del cual las consecuencias parecieran fueran negativas en todos los casos. Sin embargo, ¿Qué pasa cuando por los dos francos esto se da, y entonces hay un dilema en cada uno de los integrantes del par, el cual llega anular la comunicación al punto de romper su interacción? Pues es cuando uno de los dos, debe de tomar la iniciativa. Pero la pregunta aquí es ¿Quién debe hacerlo? ¿Cómo debe hacerlo? ¿Cuándo debe hacerlo? Y sobre todo ¿Para qué hacerlo?

Las razones por las cuales podemos generar un ambiente de hostilidad, donde aparentemente dejamos de poner atención al otro, con el fin de llamar la atención, son muy válidos en principio. Sin embargo la fuerza o importancia disminuye con el tiempo. Pero no por ello va a desaparecer el problema. ¿Alguna vez has discutido, y sólo has dejado pasar tiempo hasta que se resuelva "solo"? Creo que muchos lo hemos hecho, sin embargo, también me he dado cuenta, no se tú, de que el problema renace cual ave fénix en el momento menos indicado. ¿Por qué? Porque no se le dio solución.

Las cosas hay que hablarlas. Quizá en el momento indicado. Ese momento que se sabe es, cuando la duda nos invade. Esa donde sabes que tienes que decir algo, pero algo te lo impide. Ese es el momento indicado. Otro más no existirá. Así que dejemos de pensar en llamar la atención sin querer hacerlo, porque eso se llama manipulación intencional.

Y si de plano, tomas la iniciativa y quieres resolver el problema donde no lo hay o no lo hubo, entonces es que no había nada qué resolver y entonces en realidad, no quería hablar contigo. Pero tranquilo, cada quien es responsable de sus decisiones. Y si fuiste la causa, entonces hay que asumir la consecuencia.

"Seguimos siendo egocéntricos, cuando creemos que nuestras acciones gobiernan la realidad de los demás. Y dura es la misma realidad, cuando nos damos cuenta de que somos sólo parte de un universo fuera de nuestro razonamiento"


01 febrero 2013

espera, me dijeron, por si te esperan... ¡Ya no!

Ya ha pasado enero, y nos quedan sólo 11 meses para que termine el 2013. ¿Por qué ver cuánto falta para el final de este año cuando apenas ha comenzado? Porque simplemente me doy cuenta que me he quedado en la expectativa  dentro de la misma inercia del 2012 y la verdad es que debo de cambiar, debo de comenzar a trabajar. Me he quedado inerte  esperando a que la motivación venga desde afuera, y he dejado de ver que esa motivación debe ser desde dentro de mí.

Cualquiera que ha leído sobre el tema, me diría que esto es obvio, y que debería saberlo al estudiar Psicología. Sin embargo, es difícil cuando a veces pones en el otro la responsabilidad de que  a uno lo motiven, digo al otro desde un objeto como dinero; una acción como una palmadita en la espalda; la empatía de otra persona; etc.

A veces cuando no nos queremos hacer responsables de nosotros mismos, necesitamos echarle el paquete a otra persona para que en caso de vivir algo desagradable, no nos sintamos culpables. Y hablo en tercera persona porque aún ahora que escribo esto, no he asumido del todo la responsabilidad en mí. Aun espero que alguien de fuera venga al rescate.

Espero que a partir de ahora "cambie", no "cambien", "cambie". De lo contrario lo único que haría es esperar, ser expectante de lo que pasa a mi alrededor, con la firme esperanza, esa que muere al último, de un cambio en mí. De hacerlo, que quedaré como fiel acompañante de la esperanza, la cual es inmortal, pero yo no.

"La espera es buena para estudiar el terreno, pero no hay nada mejor que trabajar el terreno para observarlo sin espera."

No me había dado cuenta

Algo que me llama mucho la atención, es que hoy todos somos jueces, es decir, que todos tenemos voz y voto de cualquier tema. Claro, eso es...