30 diciembre 2014

A nada de que termine el 2014


  • Es extraño, pero no logro distinguir el fin del año como si lo he podido hacer el fin de una semana.
  • Es extraño, pero no logro ver que llegue un año nuevo y ver irse al año viejo.
  • Es extraño, pero... este 2014 me ha dejado mucho, me ha quitado otro tanto pero todo porque la carga sea menor, la necesaria, para tener el espacio suficiente para lo que viene y entre ver lo que probablemente deje de cargar para que dentro de un año pueda hacer algo similar o siendo optimistas: Mejor.


Mañana escribiré la reflexión de fin de año. Un ejercicio que no me gustaría dejar pasar.

25 diciembre 2014

Felicidad que se desea ¿Se aprende?

Algo que experimenté este año, fue encontrar la forma de ser feliz. Claro, algo que creí imposible porque el deseo de ser feliz se combinaba con la expectativa de ser feliz y ello incluía cosas imposibles, esas cosas tradicionales y aprendidas culturalmente como:

Ser feliz.

Durante este 2014 me di cuenta que las expectativas tienen una función, pero no la que yo quería. La expectativa me ha permitido verme como quiero en el futuro, pero no como quiero estar. Para eso hay que trabajar.

La felicidad es complicada. Ser feliz es algo bien fácil. ¿Suena contradictorio? Así es. ¿Por qué? Hasta lo que llevo vivido, hasta hoy, hoy 25 de diciembre de 2014, la felicidad es espontanea y laboriosa.


23 diciembre 2014

Casi navidad y eso llama mi atención

Sé que hay muchos que están pasando por situaciones difíciles, incluso más de las que mi imaginación puede imaginar y que aquello de lo que me puedo quejarme.

Algo que me ha costado trabajo es diferenciar aquello que me duele y aquello que creo que me duele, es decir, identificar lo que mi cuerpo me trasmite a partir del dolor y lo que creo como dolor y con esos ojos digo que algo me duele. Es complicado.

Ahora que la enfermedad me aqueja, me quejo, pero algo que me llama la atención es la cadena de síntomas que se me han presentado y lo comunico sin ningún problema, pero algo más importante: sin ninguna intensión.

Esto me recuerda a que esto mismo se lo comuniqué a una persona que para mí era especial, y me dijo que no podemos hacer nada sin ninguna intensión, que es prácticamente imposible. Sin embargo, es cierto, no lo comunico con ninguna intensión, aunque "ninguna" es algo, y ese algo es una intensión, pero hay una diferencia a lo que esa intensión tenía como intensión: llamar la atención.

Algo que menos he querido hacer y que parece que más hago es intentar llamar la atención. Pareciese que es algo que he hecho toda la vida, porque me sale tan natural que a veces me desconozco. La solución es dejar de suprimirla, racionalizar todo lo que hago. Creo que simplemente es dejarme ser y que aquello que hago, sin intensión, me lleve a donde tenga que llegar.

Incluso el escribir de este tema en estas horas de la madrugada, por sí solo es pa llamar la atención.

22 diciembre 2014

Casi se termina el año

Tiene muchos días en que no he escrito nada en este blog, mi blog. ¿Por qué? Las posibles respuestas pueden ser las siguientes:

  • Tiempo
  • Tema
  • Estado de ánimo
  • Inspiración
  • Voluntad
  • Decisión
  • Elección
  • Interés

Creo que por esto y muchas cosas no he escrito nada. Además de que este blog es un sitio donde publico sólo lo que hasta el momento estoy haciendo y no con otro fin. Sin embargo esto resultaría paradógico al hacer público lo que pienso, lo que creo, lo que hago.

En realidad no he escrito lo que pienso, porque aun, después de siete años de experimentar en varios lados la exposición a ser señalado, criticado, amenazado y todo lo que pueda suceder en internet, aun me cuesta mucho trabajo escribir lo que pienso. ¿Por qué?

Uno de los primeros factores es tiempo el cual no sé administrar hasta el día de hoy. Tema que resulte importante para otras personas, por lo general lo que escribo es de mi interés. Estado de ánimo, que por lo general es de tristeza tirándole a la melancolía, hace que algunos temas no pueda, no quiera tocarlos. Inspiración porque de manera espontanea me salen frases, ideas, rimas, cuentos, analogías, entre otras cosas que al escribirlas o recordar lo que dije, me hacen perder el tema, el tiempo la inspiración y acrecenta mi estado de ánimo que obstaculiza mi voluntad para tomar una decisión al momento de elegir, haciendo que salgan muchas ideas y me cueste elegir el tema, ese que me sea de interés y si es posible, para quien lo lea.

Llega el 2015. Irremediablemente será un año de cambios. Así que es muy probable que comience un ejercicio muy similar al que quize iniciar con "Las historias en el camión": De forma periódica escribir simplemente lo que pase por mi cabeza.

Ya es 22 de diciembre. No tengo ese sentimiento navideño que esperaba. Quizá es momento de iniciarlo. Así que escribiré de aquí al día primero de enero de 2015 todo lo que me pase, claro, omitiendo cosas que no pueda compartir. Aquí comienza mi historia, no creo que tenga algo que perder, sobre todo en estos tiempos donde todo está casi perdido... quiero compartir cómo es que encuentro ese todo.

05 octubre 2014

6 Cuento en el Camión: ¿Para qué la violencia?

Mi chaparrita me ha dicho que tenga cuidado. La verdad no la entendía hasta que me pasó algo, algo que me cambió la vida: Un asalto.

Si te preguntara alguien, por ejemplo yo, ahora, en este momento: ¿Te han asaltado? Quizá haya personas como yo que le cueste trabajo o haya personas como la que me encontré en el camión.

Un día, sin darme cuenta, a mi lado una mujer. Tenía como veinte años. Iba llorando y al parecer nadie se había dado cuenta, yo no me había dado cuenta. De repente estornudó.

- Salud.
- Gracias.

Así que aprovechando le pregunté:

- ¿Te encuentras bien?
- No. Lo que pasa es que me acaban de asaltar en un taxi.

Cuando la escuché, sentí una frío desde mi cabeza hasta mis pies. Ella me dijo casi llorando.

- ¡No se vale! ¡No se vale!
- Es difícil. Los que hemos pasado por ello lo sabemos. ¿Estás bien? ¿Te hicieron algo?

No dijo nada. Simplemente pidió la parada. Lo único que me dijo fue:

- ¡Gracias!

Y se fue.

A veces no nos damos cuenta del daño que le hacemos a una persona cuando las o nos violentan. Aveces ponemos nuestras prioridades sobre el otro a tal grado que salen lastimados, escudados en supuestas necesidades, y digo supuestas porque el dinero se ha convertido en un ente más poderoso que el mismo razonamiento, que el mismo sentimiento, eso que guía mucho de nuestras acciones.

No lo digo al aire. Como saben sólo fui a la secundaria, pero quienes hemos pasado por esto sabemos que al principio es difícil, hasta que lo vi normal. Cuando se ve normal, aunque para muchos pueda ser un paso más hacia la tranquilidad, creo que es un paso hacia la indiferencia.

Espero, de verdad, si lees este cuento, que más que cuento es una reflexión, de verdad, si tienes la necesidad de cometer un delito, el que sea, en donde estés, desde el puesto más alto en una organización o hasta la pobreza extrema, no la pienses, sino siente lo que probablemente pueda sentir la persona a la que violentes. Y si lo haces porque lo has vivido, de verdad te digo, no vale la pena compartir ese sentimiento a los demás. Y si lo haces, espero que tu víctima, no lo repita.

Mi chaparrita me está llamando. No sé qué haría sin ella. Le digo chaparrita, pero es lo más grande que la vida me ha dado después de... bueno... algún día se los contaré. 

04 octubre 2014

Difícil darse cuenta

Los escritos que publico puede que sean los peores de la internet, incluso puede que sean los que menos sentido tengan y que lo más probable sean los menos interesantes y inservibles, inútiles del mundo, sí, pero son míos.

No es que peque de soberbio, aunque suene así, y si sonara así ¿Cuál sería el problema?

Hace poco escuché ésta palabra y me pregunté ¿Qué tan soberbio en realidad? Si respondes sería una gran diferencia, aun así, lo sorprendente sería que me diera cuenta de ello, pero conforme pasa el tiempo menos me doy cuenta de lo que me debería darme cuenta, y cuando me doy cuenta, caigo en cuenta de que es tarde y no vale la pena darme cuenta a final de cuentas.

¿Qué tan importante es darse cuenta? 

Para mí es muy importante, aunque sea tarde. El darse cuenta conlleva una gran responsabilidad. La ignorancia es un lujo, aunque no nos demos cuenta. El no saber lo que pasa, es un privilegio porque permite estar en una zona cómoda. Pero ¿Será realmente cómoda? No lo creo. Hemos confundido la comodidad como una generalización de bienestar. Comodidad se ha convertido en un fin, en una meta. Comodidad como el escudarme en este texto hablando en tercera persona y no en primera, porque es difícil, porque necesito de la protección de otras personas de otras ideas para exponer lo que entre líneas quiero decir. Así es en muchas ocasiones como he enfrentado la vida, entre líneas, entre ocupaciones, entre pretextos.

Darse cuenta es muy difícil, y lo es porque cuando hago hasta lo imposible para descubrirlo, al hacerlo quisiera nunca haberlo hecho: pero cuando pasa, pasa. Pero aun más sorprendente es cuando la vida misma me ha presentado las cosas de frente para que me de cuenta. Es entonces cuando estoy convencido de que los cambios existen.

Lo que me he dado cuenta en este momento, a las 4 de la madrugada, es que me ha faltado decir a muchos, muchas cosas. Me es muy difícil decir lo que pasa en mi vida, y lo digo, lo comparto entre líneas, como lo hago en este blog.

24 agosto 2014

5 Cuento en el Camión: El "Hubiera"

No se lo vayan a decir a mi chaparrita, pero me encontré a una chava en el camión que se me hizo conocida. Creo que la vi en alguna parte, pero no recuerdo exactamente dónde. Esperen, creo que ahora recuerdo. Esta chava se parecía a una niña, bueno niña entonces, de la secundaria. Se parece muchísimo. Es muy parecida, desde el cabello, el rostro, todo, claro, con algunos años menos. No les voy a decir mi edad pero por lo menos le llevo una década de distancia de quien les platico.

En ese momento comencé a recordar lo que alguna vez pasé con mi amiga. No recuerdo su nombre, bueno, en realidad sí, pero no te lo diré para no quemarla. Aunque siendo sincero, es para que no se entere mi chaparrita, porque no lo tomen personal, pero no confio todavía en ustedes.

Una vez, en la "combi", sí, así le llamábamos porque era realmente camionetas que eran llamadas así "Combis", veníamos sentados hasta los asientos de atrás. Y de repente tomó mi pierna y dijo:

- ¿Cómo te vez en diez años?
- No sé. ¿Por qué?
- Mi hermana me preguntó eso en la mañana. 
- ¿Y?
- ¡Tonto! ¡Pinches hombres!
- ¿Qué? Pues es que en diez años no sé pueda pasar.
- No sé por qué comenzó a preocuparme.
- Tienes apenas 18 años, qué te puede preocupar. Preocuparte si tuvieras las broncas de tu amiguita, esa que ya tiene dos hijos desde que salimos de la secundaria o el cuate que no sale de la droga, te acuerdas de mi vecino.
- Sí, el "flaco" le dicen.
- El mismo.
- ¡Sí! Pero qué pasaría si te imaginas en diez años.
- A mi me da hueva esa pregunta. ¿Para qué?
- Es que...
- Tu hermana va en la uni ¿No?
- Pues sí.
- Tú y yo este año hacemos el examen para la universidad, bueno, mis jefes quieren que lo presente.
- Y qué tiene que ver con que estemos o no en la uni.
- Pues que se supone que es lo que sigue y ¡ya!
- Y si no pasamos el examen.

Me quedé en aquel entonces callado. No supe qué contestar.

- Pues... pues...
- ¡Ha! Pues que eso mismo me dijo mi hermana. Y me quedé igual que tú.
- Pues me pondría a trabajar.
- Es lo que dicen todos.

Y sí, eso era normal, si no estudiabas tenías que trabajar, bueno hasta la fecha. Pero lo que no les dije es que esa amiga de quien les hablo, en realidad era... cómo decirlo... una amiga, pero en realidad quería fuera mi novia, y aunque los al parecer queríamos, pues no se dieron las cosas.

Lo que me puse a reflexionar en el camión fue qué hubiera pasado si le hubiera dicho que quería una familia y que no importaba si pasaba o no el examen, trabajaría hasta lo que más pudiera para salir adelante. No lo dije. Ni siquiera sabía que eso pude haber contestado, y quizá otra historia hubiera sucedido, no lo sé. El "Hubiera" no existe.

Lo último que supe fue que ella pasó el examen y ahora está en España. Perdí contacto con ella. Y si te preguntas qué pasó conmigo. Si te ganas mi confianza, algún día te lo diré. Por ahora quiero quedarme con la idea del que el "Hubiera no existe" y así echarle más ganas ahora... o eso es lo que siempre me dice mi chaparrita.

20 agosto 2014

4 Cuento en el Camión: La telenovela, actuaciones de la vida irreal

Es imposible dejar de ver discusiones en todas partes: En la banca de junto, en la calle, en el trabajo, en todos lados, incluso hasta en el camión. Y es que una vez que venía por el boulevard 5 de mayo, desde el centro de convenciones hasta la parada que está frente a la Iglesia de San Francisco, no se podía pasar, el camión iba a vuelta de rueda. Casi puedo asegurarte que las personas que iban por la banqueta pasaban más rápido que lo que avanzaba el camión.

Casi desde donde te platico se veía de frente y en ocasiones sólo se escuchaba cómo peleaba una pareja:

- ¡Vete a la chingada! - Le decía la chava a él. - ¡Déjame!

El cuate la intentaba abrazar pero ella no se dejaba. Estaban forcejeando. Era el espectáculo ideal en medio de la desesperación dentro de un camión lleno en plena tarde de verano.

Una señora, como de 60 años que iba sentada junto a mí me dijo:

- ¡Hay joven! Esto de que se pelean como perros y gatos es normal.
- Sí, es normal. - le decía - Es como ver las telenovelas de la televisión.
- Hay sí. Pero mire, nunca falta el héroe de la película. - Y la señora comenzó a carcajearse.

En eso, que se aparece un chavo que intentó forcejear entre la pareja para separarlos. La pareja estaba a punto de dar un espectáculo de lucha grecorromana, más el chavo "héroe" parecía lucha libre, hasta que la chava volteó y le dijo al entrometido: ¡Déjanos en paz! ¡No es tu problema!

La señora que iba sentada junto a mí, comenzó a reír más fuerte. Y me dijo:

- Vez mijo, ya lo defendió, esto se va a poner bueno. Bueno, si el tráfico sigue como está.

Seguimos viendo la pelea. Ella decía:

- Ya te dije que no quiero saber nada de ti.

El le contestaba:

- Perdóname mi amor, te juro...
- ¡Otra vez jurando! Ya van muchas veces y no cambias.
- Soy diferente, te juro que ella me obligó a...
- No digas estupideces. ¡Lárgate!

Así iban peleando. No decían mucho. Caminaban rápido, más que el camión a donde iba, pero de repente se detenían a discutir.

Al llegar a la parada en el crucero, la chava se subió al camión, y como era de esperarse, el cuate subió después de ella.

La señora que iba junto, tomó sus cosas y se bajó. Pero para colmo, la chava como pudo tomó su lugar. ¡Espectáculo en primera fila! Ella le dijo:

- Te dije que me dejes en paz.

A lo que el susodicho le respondió:

- No te vas a ir, ¡Nunca!
- ¡Vete a la chingada!
- ¡Cállate! No te das cuenta que todos nos están viendo.
- ¡Ha! Cómo te da vergüenza el que nos vean aquí toda la bola de chismosos y no te dio pena traer a esa perra hace rato. ¿Verdad?

La gente comenzó a rechiflar. La cosa estaba que ardía, y si se armaban los golpes, no tenía a dónde escapar.

- ¡Cállate! ¡Vamos! Déjame explicarte. - Él le decía a la desesperada chava.
- Ya es la tercera vez, ¡la tercera!
- Mi amor, es que...
- Tú me dijiste que no... ¡Que no...!

La chava comenzó a llorar. Estaba casi inconsolable. El cuate se quedó callado. La veía y sólo se tomaba la cara. Estaba molesto. Pegaba al tubo donde se sostenía para no caer en los arrancones del camión en repetidas ocasiones.

Así siguieron en gran parte del camino. Ella llorando y él, amenazando con la mirada a quien lo mirase. La verdad, es que tenía que bajarme en la cruz roja para pasar a traer a mi chaparrita que salía del trabajo, pero teniendo a dos personas obstruyendo el paso, y casi con el camión lleno, preferí esperar.

Así pasaron varios minutos. Pasamos por el Hospital de San José. Y en la siguiente parada algunos se bajaron. El novio se fue a sentar a un lugar un poco más adelante. Pero la veía de reojo. En eso, ella me tocó la pierna y me dijo:

- No te levantes por favor. Si te vas, él va a venir a sentarse junto a mí. ¡Por favor!

Me lo dijo en voz baja. Me lo repitió como en tres ocasiones.

Llegamos a la fuente de la China Poblana. El novio se acercó, y le dijo a la que era al parecer su novia o esposa. ¡No lo sé! Pero le dijo:

- Es la última vez que te lo voy a decir. Vamos a platicarlo. Si no, te va a llevar la chingada.

Ella no de decía nada. Yo me hice que veía la botarga de una farmacia que está en ese crucero. No supe qué pasó. Lo único que escuché fue que alguien tocó el timbre para pedir la parada. Y cuando lo vi por la ventana al novio violento, pude respirar y creo que muchos de los que íbamos en el camión, sobre todo ella, quien al darse cuenta que había bajado y el camión arrancó, se puso a llorar desconsaldamente.

Una cuadra más adelante, me dijo:

- ¡Gracias!

Lo único que pude contestar es:

- De nada.

Le pedí permiso y me pasé a un asiento más atrás. Algunos comentaban, otros simplemente esperaban a bajarse o eso parecía porque varios se levantaron para pedir parada. Un celular comenzó a sonar. Ella sacó algo de su bolsa. Parece que lo observó y lo guardó. El sonido aumentó y disminuyó. Creo que era suyo el celular y fue lo que observó la chava. Después comenzó a llorar.

Muchos nos comenzamos a ver y hacer señas preguntándonos qué estaba pasando. Nadie hacía nada.

Llegando a la siguiente parada sacó algo de su bolsa. Se lo puso al oído. Se paró, tocó el timbre y lo único que le escuché decir fue:

- Te veo en mi departamento en treinta minutos. Si no llegas, olvídate de mí.

Bajó y tomó el taxi que estaba esperando el semáforo junto al camión donde íbamos. Ya no supe qué pasó. Lo que sí sabía era que fui testigo de una puesta en escena, de esas como me dijo la señora: De telenovela.

También sabía que mi chaparrita me iba a matar, y ésta pelea sería real, conozco a mi chaparrita. Y es en serio, porque quedamos en que iría a traerla a su trabajo. Creo que ahora seremos los que haremos el espectáculo. Será el siguiente capítulo de la telenovela, actuaciones de la vida irreal, aunque con un golpecito de mi amorcito, segurito regreso al aquí y ahora en menos de lo que canta un gallo.

17 agosto 2014

3 Cuento en el Camión: Haciendo... nada...

En un transporte público te encuentras muchas cosas: desde una borracho casi a las once de la noche que no puede sostenerse por sí mismo y utiliza a la gravedad de manera involuntaria para no caer, hasta ser víctima de esa misma fuerza casi invisible como es la gravedad y caer por la fuerza del aparato. Sin embargo podemos encontrar situaciones que para algunos nos pega más que a otros, dependiendo de nuestro grado de indiferencia.

Uno de tantos días que he subido a estos monstruos de patas de caucho, rumbo a mi templo de descanso donde encuentro, casi siempre, a mi chaparrita, vi a un señor de varios años de experiencia parado, aferrándose aun tuvo y a sus cansadas piernas a este monstruo manejado por un chofer que en estos momentos no podría ponerle un adjetivo, sin embargo, podría decir que cada cosa se parece asu dueño.

Nadie le daba el asiento, nadie. Recuerdo que los asientos estaban ocupados y que nadie se tomaba la molestia de darle el lugar. Recuerdo hasta la parte de atrás iban tres personas: Una señora que se hacía ver lo que pasaba a su alrededor a través de abertura que deja el cristal tras ser recorrida por ese pequeño riel de plástico para recibir el contaminado aire de la ciudad; Lo que al parecer era su hija que iba dormida, o eso parecía; junto una niña que se me quedaba viendo como si la fuera a asaltar. En el siguiente asiento, una pareja que iba platicando lo que pasó durante el día, la semana, el mes, no lo sé, pero eso sí, con mucha euforia ya que quien le seguía la conversación era una señora que estaba sentada en el solitario asiento junto a la puerta. En el siguiente asiento una señora con su nieto. En el asiento tras el chofer, lo que parecía era su nuera y junto un señor, como de mi edad, sentado y casi haciéndose el dormido, y a menos de quince centímetros, el señor que luchaba por no caer tras cada bache, tras cada acelerada y frenada del cafre del volante.

Es lo que veía. En realidad no es un cuento, sino una denuncia. Me parece que estamos en una era, donde la indiferencia y la individualización se está llevando al extremo. No he de negar que en algunas ocasione no he cedido el asiento, pero cuando sube una persona con poca fuerza o una chava embarazada, me levanto, aunque se me queden viendo raro, aunque mi chaparrita me jale del brazo para que no me levante, no porque no quiera que lo haga, sino porque a veces ella es la que se puede parar y yo pues me quiero levantar y ella es la que lo hace.

La mirada de dolor y el estrés que se le notaba al señor, era evidente y nadie hacía nada, yo no hice nada. Así viajó hasta que se tuvo que bajar. Y nadie, ninguno de nosotros hizo nada.

13 agosto 2014

2 Cuento en el Camión: El Solitario Eterno

Hace unos días, caminado por el centro de la ciudad de Puebla, me encontré con un amigo. Amigo que no veía desde hace meses. Entre tantas cosas que platicamos, me mostró una libreta, libreta que traía dibujos, firmas, apuntes, de todo.

De repente cayó una hoja que me llamó la atención, sobre todo por lo diferente a las demás. La verdad, era una hoja muy maltratada. Entonces la levanté y como no se había dado cuenta, la guarde. Sé que fue una burrada de mi parte hacer esto, pero me llamó la atención. Comencé a leerla. No tenía dedicatoria.

Cuando estaba comenzando a leer lo siguiente:

"Esta carta es para..."



Una voz me interrumpió.

- Mira, esa hoja la conozco.
- ¡Disculpa, lo que pasa es que...!
- ¡No te preocupes! Es más, si tienes tiempo la leo.

Me quedé frío al ver su reacción. Creí que me aventaría o por lo menos me mandaría muy lejos a saludar a mi madre. No. Eso me sorprendió, algo le había pasado y aunque tenía que regresar a mi casa con mi chaparrita, decidí escucharlo unos minutos más.

Mi amigo me dijo:

- ¿Te vas para tu casa?
- Sí. Sigues viviendo por allá.
- ¡Sí! Pues vámonos.

Tomamos el camión. No me decía nada. De repente sacó la carta, me la entregó y más o menos decía así:

"Esta carta es para todos quienes la lean. En este momento estoy desesperado porque por mucho tiempo he esperado a una persona en mi vida que me quiera. Desgraciadamente esa persona desde que la conozco, no quiere hablarme, no quiere saber nada de mí. En estos momentos quisiera correr, gritar de coraje porque no puedo comprender por qué no significo nada para ella. He sacrificado años de mi vida para estar al pendiente de ella, hacerle saber que estoy allí, para nadie más, sin embargo, parece que no lo nota, que no valora lo que estoy haciendo por ella. Eso es injusto. Creo que me quedaré solo. Creo que no habrá nadie en mi vida. Quizá sea porque no cumplo con las características que ella me platica: Quiere a "un hombre que la proteja, que la mime, que cumpla sus caprichos, que le compre lo mejor, que no sea un mediocre, que sea bueno en la cama, y sobre todo, que sea exitoso, en todo lo que haga..." bueno y muchas cosas más. Yo no cumplo ni con la mitad de eso. Me sigo preguntando por qué sigo esperándola, porque mantengo la esperanza de estar allí, si no soy nadie para ella. No sé para qué escribo esta carta que ni es carta porque no va dirigida a nadie, bueno, sí, para ella, pero no se la voy a entregar. Seguramente la tiraré como todas las cartas que le he escrito que, por cierto, las he tirado más por escribir reclamos que cosas que podrían enamorarla. Es un hecho: He dejado pasar el tiempo y nadie se fijará en mí. Seré un solitario eterno."

Faltaba un pedacito por leer. Era raro porque todo lo demás lo escribió de corrido. Y lo que seguía lo separó. Pero antes de continuar le dije:

- Oye, cuánto tiempo tiene esta hoja.
- Unos tres años más o menos.
- ¿Por qué me dejas leerla? ¿Qué te pasó? ¿Me sorprende que hayas cambiado tanto?
- No, en realidad soy el mismo. ¿A dónde vas de la hoja?
- Aquí.
- Termina y ahorita te platico.

Así que continué:

"Sé que no tiene nada que ver con lo que estoy escribiendo. Esta carta que no es carta no se la voy a mostrar a nadie, ni a quien iba dirigida. Quisiera encontrarme a aquella persona que me quiera acompañar, pero eso de declararme a varias personas no se me da. Un día de estos lo haré, pero como siempre, me rechazarán. Cuando era más chico por feo. Ahora de adulto, por feo y pobre. Aunque a veces dudo que sea por eso porque conozco a muchas parejas que no tienen nada y están juntas. ¿Qué será lo que buscan las mujeres?"

Allí terminaba la carta.Si fuera yo el que hubiera escrito esa carta, la hubiera tirado. No tiene nada importante. No dice nada. Eso mismo opinaba y cosas peores de mí cuando no tenía a mi chaparrita, que ahorita me va a matar por llegar tarde. Aún así le pregunté:

- ¿Y pa qué guardas esta carta? Yo lo hubiera tirado.
- Sí, lo hice varias veces, pero cuando estaba a punto de lanzarla al resto de la basura, la tomaba de nuevo y la guardaba.
- No pues no entiendo por qué lo haces. Vamos a medio camino, así que cuéntame.
- En realidad no es nada especial. Pero al ver que la estabas leyendo dejé que lo hicieras.
- Espera, no me vas a golpear como hace años ¿verdad?
- No. Ese que conociste ya es diferente... soy diferente... tuve que serlo para cambiar lo que leíste en esa carta. Hoy es diferente. Estoy con la persona que amo y fruto de ese amor a una personita que todos los días me anima a seguir viviendo.
- Pues eso quiere decir que la chava que describes aquí, ya es tu esposa ¡Felicidades!
- No. En realidad ella murió hace un par de años. Parece que en una parranda, su pareja, ese con quien se reconciliaba cada rato, pues según me contaron, la mató en un Motel por el sur de la ciudad.
- No me digas. ¿La conozco? Porque no pones su nombre en esta hoja.
- Sí.
- ¿Cómo es que no me enteré?
- Pues ya sabes de qué murió. Cuando te enteres, sabrás de quién te hablo.
- Pues es que casi no te conocí novias. Hasta creí que eras...
- Sí, pero como leíste, fue por esperar a una persona que nunca llegó.
- Porque se murió.
- No. Eso sucedió mucho después de que decidí cambiar mis prioridades.
- A ver, ya me confundí. Si esta hoja no es para la chava con quien vives ahora. ¿Para qué la guardas?
- Cuando escribí esta supuesta carta, a los pocas semanas conocí a una chava que me llamó la atención, pero que como siempre, no quería conquistarla porque seguía empeñado a esperar a la que se murió. Para comenzar un cambio en mi vida, me independicé, comencé a rentar un cuartito. Entonces un día la que se murió llegó a la vecindad donde rentaba llorando, como a las cuatro de la mañana. Por eso casi me corren de los vecinos. Ese día discutimos y llamé a un sitio de taxis que estaba cerca. Me dijo de todo, hasta de lo que me iba a morir mientras el taxista me decía que no se la iba a llevar. La tuve que acompañar a su casa. Allí la dejé, frente al edificio que rentaba y me fui.
- Pero sigo sin entender por qué guardas esta carta.
- Porque como a una cuadra del departamento de ella, revisé mis bolsas del pantalón y llevaba sólo 50 baros. Le dije a Taxista que cuánto era por el viaje anterior, y me dijo que 50 pesos. Le dije que no mas´tenía para ese, que me bajara y sí, se portó cuate y no me cobró lo de la cuadra y media.Y entonces...
- Espera, pero eso qué tiene que ver con esta hoja. Y es que ya mero me bajo y no quiero quedarme con la incógnita.
- Vamos a la casa mano, allí te sigo explicando.
- No mano, mi chaparrita me está esperando.
- Bueno, pues para no hacerte la historia más larga, en mi pantalón, en la bolsa de atrás estaba esta hoja, porque la guardé en una de esas ocasiones que estaba por tirarla. Eran como las cinco de la mañana y me fui a una tiendas de estas de veinticuatro horas, porque el frío estaba cabrón. Allí enfrente había una gasolinera. De repente comencé a ver a una chava que estaba enfrente.
- Tan santito que te vez.
- No mano, en serio, cuando digo que la veía era que la veía y ella me veía también.
- Bueno, no más decía. Pero...
- Sí, que ya mero te bajas. Pues ya como cinco y media entró con el encargado y le pidió un medicamento para el estómago.
- ¡Eso qué!
- Pues que en eso me le quedé viendo. Ella le dijo al encargado que mientras buscaba iba por un poco de agua caliente de las máquinas que estaban junto a mí. Me vio leyendo esa carta. Y pasó lo mismo que ahora contigo, se la dí a leer. Le dije lo que te acabo de contar y esa hoja que tienes en tu mano, fue lo que me hizo comenzar a conocerla hasta que las cosas se fueron dando y ahora es mi esposa y tenemos a una hermosa niña.
- Y ¡ya!
- Sí.
- ¿Por eso guardas esta hoja? Bueno, sigo sin entender el por qué la tienes hasta hoy. Ten. Me bajó en la siguiente parada. Te paso mi número... es...
- No te preocupes, vives por acá ¿No?, seguramente te encontraré uno de estos días y con calma te paso y me pasas tu número.
- Bueno, pues cuídate y nos vemos.
- Bye.

Me despedí de él. Y ese día que supuestamente se iba a dar el encuentro para intercambiar números telefónicos, pues, no se ha dado. Pero esa historia, ya contándosela a mi chaparrita, claro, después de un buen regaño por regresar tarde, ya con más calma, ella me explicó que esa carta, aunque recuerda a la chava muerta, quizá y sólo quizá, según mi esposa, simboliza el inicio de algo nuevo tras dejar en el pasado lo que vivió y esa carta se lo hace saber.

¡Quien sabe! Yo creo que si tiene esa hoja, es porque no deja el pasado. ¡Quien sabe!

Cuando me lo encuentre, les platicaré qué indagué de esa historia del que se decía: El Solitario Eterno.

10 agosto 2014

1 Cuento en el Camión: Tiempo

El viajar en un camión me produce una sensación de viajar en el tiempo. ¡Sí! ¡Un viaje en el tiempo! Porque es sorprendente subirte a una máquina como esta, y estar en otro lugar en menos de lo que lo hubieras hecho a pie.

Independientemente de ello, me fue más extraño escuchar a dos personas hablando de todo y nada, hasta que comenzaron a hablar de este tema: El tiempo.

Iba en un camión, sentado tras de ellos, nada en especial, todos los días voy sentado tras de una, dos o los que quepan en un asiento en este camión. Sobre todo cuando va lleno, he visto sentados hasta cinco en un mismo asiento.

De repente él, una persona muy seria, que venía cargando una bolsa, bolsa que al parecer traía una caja de zapatos, comenzó a decir:

- Sabes - le decía a una mujer que lo acompañaba - es extraño a vec
es creer que un autobús sea un medio de transporte para muchas personas, y esas personas estén en éste lugar, coincidiendo en tiempo y espacio y que no lo sepan, sepamos.
- ¿Saber qué?
- Que... que... ya no recuerdo qué estaba diciendo.

Eso decía el pobre hombre, denotando una gran falta de memoria. Sin embargo siguió comentando:

- Estos camiones hacen mucho ruido. Eso quiere decir que tarde que temprano se van a descomponer.
- Por mi casa no hacen así los camiones. En realidad no son tan grandes como aquí.

Me parece que el sujeto le preguntó a ella de dónde era, le respondió, pero no logré escuchar qué dijo porque en ese momento, la persona que iba sentada junto a mí me pidió de favor le cediera el paso para bajar. Continuaron platicando de varias cosas hasta que llegamos al centro. Tras un rato de silencio él dijo:

- Ya recordé de qué te estaba platicando hace rato. Imagínate que este camión fuera una máquina del tiempo. Lo que he leído y escuchado es que nosotros podemos controlar el tiempo pero no estamos conscientes de ello.

No le entendí nada, pero es lo que recuerdo que dijo. A parte la música de los puestos ambulantes, señal de estar en el ambiente de la "Merced" como se le conoce a esta parte del Centro, no me dejaba escuchar.

Ella, con un poco de sueño, le escuchaba. Él, en su propio mundo continuaba.
- Si utilizáramos el tiempo en un camión para hacer algo, lo que sea: escribir un pensamiento, reflexionar sobre lo que estamos viviendo, enseñar al de junto o al de atrás o enfrente lo que aprendimos, en fin, conocer a la otra persona, extraña o conocida, quizá se rompería la monotonía, se conocerían las necesidades de la otra persona, quizá descubriría cosas propias, pero no, nos hemos acostumbrados a esperar, esperar a llegar a nuestro destino, sin hacer nada en el trayecto.
- Estás generalizando.
- Cierto, bueno, algunos he visto que lo hacemos. Y cuando vemos que hay personas que interactúan, algo pasa, por ejemplo, a mí me invita a evocar a alguna persona que me gustaría estuviera allí para decirle lo que en ese momento pasa por mi cabeza. Se ha roto el trance que vivimos todos los días. El escandaloso silencio entre el tenue ruido de los carros, la música, los vendedores, mis pensamientos.

De repente se quedaron callados. No había palabras. Por un instante me quedé pensando en la nada, hasta que noté que tenía que bajarme de ese camión.

Ya nos supe en qué terminó la plática. Lo que recuerdo, más menos, es lo que te acabo de compartir. No sé si eso que dijo él, sea útil. Lo que sí es cierto es que como esas he escuchado reflexiones, historias, visto acciones, en fin, hay muchas cosas que pasan dentro del camión y que a partir de hoy contaré cada domingo y cada miércoles. Espero me acompañes en este viaje, viaje al que he llamado: "Cuentos en el Camión".

09 agosto 2014

Historias en el camión: Introducción

"Existen muchos miedos, y existen porque son perpetuados y tienen una función, la cual ignoramos y que funcionó". Eso creo hoy. 

Muchos aprendimos a tener miedo a los ratones, a los perros... en mi caso a los camiones a alta velocidad. Estoy condenado a ir a pié o en otro tipo de transporte a cualquier lugar al que quiera o necesite legar. 

Mientras cambio el uso del transporte público a la bicicleta, quiero hacer una serie de historias referente a lo que he visto, escuchado incluso vivido en los camiones, pero como historias, sólo historias al punto que no notarán, espero, si hablo de una persona o hablo de mí.

Los siguientes cuentos, los cuales no sé cuántos son, ni si serán interesantes o no, saldrán dos por semana: uno los miércoles y otro los domingos exactamente a las 9 de la noche. ¿Con qué objetivo? En realidad ninguno, sólo quiero compartir lo que he visto en ya 5 años casi exactos de haber comenzado a arriesgarme a subir a un camión para poder vivir experiencias que hoy son lo más valioso que tengo.

Así que a partir de mañana domingo 10 de agosto de 2014 comenzarás, si gustas, a tener una historia en el camión que probablemente sea muy parecida a los que has visto en estos aparatos que son necesarios pero me causan, por lo menos el día de hoy, terror.

En la pestaña del menú de arriba podrás encontrar la página donde estarán estos cuentos que estarán en forma de lista.

"Es una ejercicio que me fue propuesto por una persona importante para mí: Tú sabes quién eres".

05 agosto 2014

Nos callamos por imaginar lo que sentimos

No sé ustedes, pero de unos días hacia acá, cada cosa que comento en internet representa una amenaza para mí, dentro de algunos años. Me es sorprendente ver que para poder ser "alguien" en la vida, dependemos de "alguien" arriba de nosotros.

Los modelos que he visto, escuchado y leído para el éxito, en cuestión estructural lleva, sea cual sea y llámese como se llame, una cadena que muestra un camino ascendente, aunque sin darnos cuenta, es un espejo cóncavo el cual nos permite ver las imágenes reales y virtuales, aunque en estas últimas "épocas" son más virtuales que reales.

El tema no es la estructura, es algo que me tiene aun con más cuidado que la estructura con cada paso que doy: La censura.

Esta palabra era mucho muy conocida hace algunas décadas y pareciera que se ha normalizado, al punto de aceptarla como sinónimo de seguridad, de tranquilidad o como límite entre lo correcto e incorrecto. Sin embargo otros, que crecieron con una visión diferente, parece que al tener cierto grado de poder, este complejo lo han superado, sin embargo no les es posible compartir ese ambiente que han logrado. ¿Cómo permitirlo si para lograrlo les ha costado?

Hoy en día competir es tan común que se prostituye el término y entonces se ha convertido todo en un canibalismo donde el más fuerte es quien tendrá el derecho de marcar territorio. Si sucede en otros contextos no humanos ¿Por qué no aceptar que es natural si lo hacemos? Porque conviene discriminar y no incluir. La rebanada de pastel sería menor y no valdría la pena tanto trabajo.

Como sea. Parece que la  libertad es sinónimo de sumisión hasta estar en una posición que permita tener control sobre otro para creer que se ha logrado una meta de autorealización que muchas veces es un espejismo. 

La familia, los amigos, los vecinos, el propio cuerpo, quedan a segundo término. Hoy el imaginar, pensar, idealizar, motivarse entre muchas más, parece ser el objetivo de vida para muchos. Aunque tarde que temprano esta censura al sentir, a permanecer en un sitio sin estar en otro, en abrazar y dejar fluir la emoción sin cuestionar la intensión del otro, entre otras experiencias que permite la tranquilidad vivir, tranquilidad que muchos confundimos con confort, estaremos en conflicto, conflicto que tras salir del cine, sala o recámara del monitor, más allá de la pantalla de un móvil, cuando nos demos cuenta que por muchos años, la libertad sólo fue censura, como distracción de las emociones,delos sentimientos, podría ser demasiado tarde y no hay reinicio en nuestras vidas ni cargador que nos permita vivir más de lo que fuimos útiles, útiles para los que creímos deberíamos superar o igualar, y útiles a los que debíamos proteger por estar abajo de nosotros.

"Hablar por hablar es criticado. Es válido si la referencia es a uno mismo y no hacia o de los demás"

La vida es sabia

Había una vez, un joven que buscaba a una persona. Esa persona se convertiría en el motivo para cambiar completamente su vida.

Durante su proceso de búsqueda, cambió sus gustos, sus intereses, desarrolló habilidades que no sabía que tenía y frustró muchas más por seguir a esa persona que le motivaba a cambiar su vida, esa vida que se transformó por cada fracaso en sombría, nostálgica, pesada.

¿Cómo no quererla cambiar? Así que fue persona tras persona buscando el motivo que lo sacara de ese constante sufrimiento.

Muchas personas pasaron por su vida y cuando parecía motivarle lo suficiente para cambiar, algo pasaba que se alejaba y regresaba a su estado sombrío, nostálgico, pesado.

De repente comenzó a analizar a esas personas y se dio cuenta que había una, una quien lo aceptaba tras todo fracaso. Esa persona lo recibía cuando él llegaba pero lo alejaba cuando ya no lo necesitaba. El joven no sabía por qué.

Un día, cuando había terminado una relación, el joven le llamó por teléfono a la chica preguntándole cómo estaba, qué estaba haciendo. Ella le respondió: Pensando en que me llamarías pronto y mira, estás al teléfono.

Se disculparon por la última pelea y decidieron regresar.

Una noche, después de ir al cine, caminando en las calles en una madrugada fría, como ninguna en los últimos inviernos, el joven le preguntó: ¿Por qué estás aquí? Y ella le respondió: Tú dime ¿Por qué estás aquí?

Se quedaron callados. No dijeron nada. Cada uno tomó su camino.

Nunca más se volvieron a contactar. Nunca más se llamaron por teléfono. Nunca más se recordaron uno del otro, aunque en pensamiento, la pregunta seguía en el aire. Así por más de cinco décadas.

Con cuerpos cansados, con una vida deshecha, se encontraron en una banca de un parque. No se reconocieron el uno al otro y comenzaron a platicar. Se sentían cómodos, como si se hubieran conocido de toda la vida.

De repente, ella le comentó: Había un muchacho que me buscaba cuando era más joven. Los dos reían y tosían por sus ya cansados pulmones. 

Ella continuó: Por mucho tiempo creí que él sería mi compañero de vida. Creí que seríamos el uno para el otro a pesar de nuestras diferencias. Sin embargo algo cambió. Siempre regresábamos, fueron muchas veces. En realidad nunca nos separamos, simplemente nuestros tiempos eran ocupados por otras personas. Pero la última vez que lo vi, hizo una pregunta.

¿Cual fue? - Respondió el señor mostrando una gran ansiedad por saber la respuesta. La Señora le respondió: ¿Por qué estás aquí?

El señor respondió: Esperando esa respuesta, la pregunta que le hizo aquel muchacho. Ella le respondió: ¿Por qué estás aquí? Y él decía lo mismo: Esperando esa respuesta, la pregunta que le hizo aquel muchacho.

Ella continuó: Me recuerda mucho a aquel muchacho que hoy, me imagino, será un señor ya viejo. Me recuerda a él porque siempre esperó mi respuesta y nunca se dio cuenta que la respuesta estaba frente a él todo el tiempo.

Continuó la señora: Cuando me preguntó el por qué estaba allí, simplemente quería abrazarlo. Desgraciadamente aunque lo abracé, seguía indagando esa respuesta, como usted.

El señor se quedó mirando al suelo. No dijo nada por unos instantes. De repente respiró profundo y le dijo a la señora: Quizá necesitaba lo que yo nunca pude encontrar: Aceptación. De eso me di cuenta hace pocos años, cuando mis nietos nacieron y comenzaron a crecer. Ellos me aceptaron como era. Mis hijos también ahora que lo pienso. Y hubo una mujer que antes de conocer a mi esposa, creo que lo había hecho, pero no me di cuenta. No sabía qué era ser aceptado hasta que me acepté a mí mismo.

La señora derramó lágrimas entre sus cansados párpados. Y respondió: Nunca es tarde para escuchar aquello que uno necesitaba escuchar. Espero que aquel joven haya logrado ver eso, y si pudiera tenerlo de frente, le diría que yo lo había aceptado desde siempre, pero no quería seguir con él, y por mucho tiempo me sentí culpable por haberlo dejado ir, pero escuchándolo, tengo esperanza de que haya pensado lo mismo que usted y eso me deja más tranquila ahora que se acerca mi partida de este mundo.

Señora - le respondió el señor - para culpable yo, que la abandoné. Pero si las cosas no hubieran sido así, quizá nunca me hubiera dado cuenta de lo que le acabo de decir y quizá ella y yo sufriríamos lo que siempre: Una constante reconciliación que de seguro la monotonía hubiera roto la oportunidad de ser lo que soy ahora, un ser feliz y espero ella también lo sea.

La conversación duró el tiempo en que sus nietos regresaron por ellos. Se despidieron de mano. Nunca más se volverían a cruzar uno en el camino del otro.

Él a los pocos días falleció por un derrame cerebral y una complicación en los pulmones por su adicción al tabaco. Ella comenzó a sentirse débil y murió de forma natural, sin enfermedad aparente.

No hay un final feliz. Tampoco creo sea triste. Simplemente la vida es sabia y permite realizar acciones, quizá muchas fuera de nuestras manos, para aprender algo en esto que llamamos: Vida.

Autor: Juan Roberto González Coyomani

04 agosto 2014

Rumbo a los 4 meses

Un 16 de abril del 2014 comencé a poner música que me gusta y de repente comencé a preguntar si alguien que estuviera conectado en www.mixlr.com/coyoradionline/ y sí, pidieron algunas canciones, muchas que no conocía. Después me atreví a hablar con un micrófono que utilicé en un proyecto hace años como www.coyoradionline.blogspot.mx y que ese mismo lo utilicé para otro proyecto ya como alumno universitario en www.psicodialogos.blogspot.mx donde fueron los inicios en esto de la Radio un poco más formal.

Pues ahorita, sin fines de lucro, incluso este blog no tiene ningún patrocinador y no recibo nada de nadie para hacerlo, es un programa donde simplemente pongo música, de todos los géneros. Así comienza Coyo Radio y donde puedes darle "Me gusta" en Facebook y donde puedes entrar y pedir tu canción faorita, pero para que sea programada, entre más temprano entres mejor. En la imagen los horarios.

Mi seudónimo es JR Coyomani y espero lo recomienden y entren todos los días.

"Ponemos de todo, para todos... tú la pides, la buscamos y la ponemos"

03 agosto 2014

Los efectos de una mentira

La mentira es cien por cierto intencional. Sí, así de fuerte comienzo y lo repito: La mentira es cien por ciento intencional.

Con lo anterior, esta entrada se hubiera llamado: "La mentira es cien por ciento intencional", pero de hacerlo caería en una mentira y esa no es mi intención. Sin embargo, lo que sí es mi intensión es reflexionar esto de la mentira sin tratar de persuadir o convencer a nadie como en todas mis entradas en blogger.

¿Será cierto lo que escribí? ¿Quién dice que es o no cierto? Mejor dicho ¿Quién dice si lo que escribí es mentira? Como lo escribí al principio, la mentira tiene intensión, y la única persona que tiene la facultad para saber si lo que se va a hacer es mentira o no, es quien está a punto de llevarla a cabo. Inclusive cuando quien miente, es uno a sí mismo.

A veces me he sentido traicionado por la persona que tengo frente a mí, sin embargo, quien se creía todo lo que esa persona me decía o hacía, era yo, por lo tanto la mentira, el engaño a pesar de la percepción que tenía la cuál me indicaba que no era cierto lo que pasaba, con tal de mantener lo que se había "logrado" provoca cuestionar la percepción y manipular las ideas para que cuadre con lo que queremos creer, hacer, sentir.

No por ello he dejado de echarle la culpa al otro, eso es muy complejo, pero sí he cuestionado lo que cuestioné en una primera impresión para saber si me engaño y de serlo y me conviene, saber que si las cosas no resultan en el futuro como creí que sucedería gracias a esa mentira, no esté echando culpa a medio mundo cuando yo fui quien decidió seguir las implícitas reglas del juego.

"Tu me engañaste a base de mentiras... señalando al de enfrente... ese que se encontraba en mi espejo"


02 agosto 2014

El enemigo está en casa

En muchas ocasiones hemos dejado a "La niñera" a cargo de los hijos. Eso sería lo correcto si no hay otra forma de dejarlos a menos que puedan estar solos, sin embargo eso dependerá del nivel de responsabilidad que consideren los padres tengan y eso dependerá del nivel de confianza que se haya desarrollado como familia.

Desgraciadamente esto se obstaculiza gracias a los contenidos, si es posible llamarlos así, que encontramos en la televisión abierta, privada e incluso en la misma internet.




Hoy en día una computadora, es decir, todo dispositivo electrónico que tenga la capacidad de tener un sistema operativo amigable con el ser humano y amigable me refiero a la capacidad de la herramienta de retro alimentar de manera básica las necesidades creadas entre el ser humano y la máquina, se han convertido en las nuevas niñeras que educarán en la vida, la vida de nuestros chamacos.


Se ha apostado por la apertura a la Red de Redes y ese no es el problema, al contrario, es justo y necesario, a pesar de que ello implique con las nuevas reformas dejar a cualquier persona nuestra información privada dejando vulnerable nuestros derechos humanos y ni se diga la represión por medio de nuestras supuestas obligaciones.

Los padres, hoy en día no tienen pretexto alguno de decir que no conocen el funcionamiento básico de una computadora de escritorio, una computadora portátil, un móvil o Smartphone, una consola de video juego, porque por lo menos uno de ellos lo han usado alguna vez en su vida. El ignorar no será por no saber usarlo, sino por dejar de investigar u uso como herramienta ya cotidiana.

Es necesario cambiar el paradigma de confort del siglo pasado donde los niños son un estorbo y que hay que dejar encargados con alguien o en este caso con algo. Conceptos como calidad, competencia, eficiencia, etc. en la familia quedan poco funcionales, si lo vemos como un método y dejamos de la lado el proceso que rompe con los métodos rígidos gracias a su implacable dinamismo.

"La atención no es simplemente verte a los ojos, sino intentar a partir de tu mirada encontrar el trasfondo de tu ser, tu alma"

31 julio 2014

La intensión no basta

Hoy por la mañana, al momento de desayuna, en la televisión, un experto invitado, al que dejaré de tenerles confianza después de ver que expertos hayan inventado tanta cosa en un asunto local donde falleció un niño de 13 años por Atlixco, decía que la intensión no basta. Ello me pegó como no tienen idea.

La intensión para fue un estandarte para mucho de lo que hacía o dejaba de hacer, y en un porcentaje menor, a la fecha, lo sigo haciendo, sin embargo, me di cuenta en la mañana que algo era cierto: La acción es el resultado palpable de una intención.

Como es mi costumbre, comenzaron a surgir tantas ideas y cuestionamientos como me fueron posible, pero raro a mi costumbre, no fueron hacia el "Experto" sino al experto en mí mismo: "Po´lló".

Me di cuenta que mucho de lo que hago, aunque sea en acción, se queda corto con respecto a la intención que tengo hacia las demás personas. Doy por hecho que unas cuantas señales harán lo posible para que el que está frente mío tenga una idea clara de lo que quiero: Así no funcionan las cosas.

El primer paso ya lo dí, saber que con quererlo, no basta. Creo es momento de hacer las cosas con la consciencia de que los resultados no van a ser lo que quiero, sino lo que la suma mía y el o los de enfrente construyamos.

El intento puede ser hecho sólo una vez, aceptar el error, una vez en la vida, hacer algo con ello: Muy pocos lo hacen, muchos tenemos la intensión de hacerlo.

27 julio 2014

Pensando en aquí y allá

La vida permite tener cosas que van más allá de lo palpable, por ejemplo, sueños, añoranzas, recuerdos, en global: Memorias. Memorias que nos permiten hacer eso que los científicos han intentado idear la manera material de hacerlo: Viajar en el tiempo.

Pensar que estamos en otro lugar, con otras personas, en situaciones distintas a las vividas en la cotidianidad, es algo que hago en todo momento y casi a cualquier hora, es como soñar con los ojos abiertos. Sin embargo el hacerlo conlleva muchos riesgos, riesgos que pueden provocar más problemas que beneficios, sobre todo cuando lo que se sueña, no concuerda con nada en la realidad en la que me muevo.

Desgraciadamente esto me pasa en grandes lapsos del tiempo, soñar con los ojos abiertos, soñar que todo es diferente, sin querer ver la manera de cómo, de qué hacer para que sea diferente.

Soñar no es el problema, el problema es soñar sin despertar a voluntad, es decir, despertar hasta que lo externo lo provoque, con un sentimiento igual o peor al de una pesadilla.

Desgraciadamente soñar despierto es algo que me permite sobrevivir, sin embargo, eso me hace replantear la manera de soñar despierto, hacerme responsable de ello, de lo contrario, simplemente despertaré en la nada, sin nada, por nada.

El soñar y despertar es separado por una delgada linea casi transparente: Darme cuenta en dónde estoy.

24 julio 2014

Buscando una pieza para mi rompecabezas

La historia me ha enseñado que la historia es historia si se queda como lo que es: Historia. Sin embargo mi historia la vivo todos los días, pero con una diferencia a la historia convencional: Repito la misma historia.

En las últimas semanas me he preguntado el para qué estoy aquí, y aun más allá: Para quién estoy.

Si me hicieran un test sobre lo que pienso de las parejas, probablemente tendría un problema con ello, una dificultad o en el peor de los casos, un trastorno. ¿Por qué? Porque la mayoría de las personas parece tienen el plan de tener a alguien junto, con quién compartir anécdotas, historias, aventuras, tristezas, problemas, entre muchas más cosas que arman un rompecabezas que puede revelar una hermosa obra, o simplemente caer y destruirse por todas partes con la incógnita de saber si habrá manera de reconstruirlo, o simplemente tomar las piezas que me hagan falta y utilizarlas en otro rompecabezas recién comenzado o en otro mucho más grande.

Mi problema, si le puedo llamar problema, es que no tengo mas que una pieza, porque las demás las he repartido por muchas partes, por todos lados y las he cedido para que otros rompecabezas estén completos o lo más cercano a ello, y me he quedado sin nada.

Lo único que me queda, es esperar a que alguien quiera unir su pieza con la mía, esperando que el interés y curiosidad, permita encontrar piezas que lo vayan construyendo poco a poco en algo más grande, sin esperar a encontrarlas, iniciando a construirlas para que encajen lo mejor posible.

A veces creo que he encontrado la pieza que comenzaría en unión a la mía ese gran rompecabezas. Desgraciadamente sigo con piezas que no me sirven, y aquella persona aun tiene la esperanza, al guarda pocas o muchas piezas de su rompecabezas anterior, que me provoca miedo, pero emoción de darme chance de arriesgarme, aunque la historia se repita, no me importa, porque lo que más me importa es haber conocido algunas de sus piezas e intentar ver si pudimos comenzar uno nuevo.

Si me precipito, destruyo lo que llevaba. Si voy paso a pasito, alguien puede llegar con la pieza faltante y dejarme fuera del juego. Sé que habrá quién quiera unir su pieza sólo con la mía, y aunque creo la he encontrado, tengo miedo de intentar encajarla y que no sea posible siquiera ello, comenzar un gran y hermoso rompecabezas.

"Seguiré conociendo para descubrir lo que tanto he buscado".

17 julio 2014

Tres meses... tres meses... tres meses...

El dedicarse a hablar, dentro de un monólogo casi interminable con el supuesto de confiar en lo que se dice, cómo lo dice y por qué lo dice, el para qué es la incógnita en cada discurso que se emite, he emitido o he escuchado emiten otras personas.

En los últimos tres meses he emitido muchas charlas y música dentro de un concepto que llamamos, sí, lamamos porque entre los que estaban conectados, tomamos una nombre que lo distinguiera de otras emisoras. Así comenzó Coyo Radio.

Pues es poco tiempo, tres meses de llegar corriendo a la casa para trasmitir, correr con la expectativa de encontrar a muchas personas con una canción que quisieran escuchar y sobre todo, si es posible, si esa canción tiene una historia, un motivo, algo que le haga pedir esa canción. Lo sorprendente es que se ha logrado y en algunas ocasiones han compartido historias extraordinarias.

Espero dure por más tiempo. Como casi siempre digo: "Comenzamos un 16 de abril del 2014 un juego que era poner música y que después se convirtió en un sitio dónde conocer a muchas personas".

Entre ellos e conocido los gustos, por ejemplo, de "Koizumi", "El Misa", "Carol", "Alba", "Coral", "El vider", "Luis", "Lau", "Sonia" y personas que en este momento no recuerdo sus seudónimos en las redes sociales pero que se han conectado alguna vez a mixlr.com/coyoradionline/ o entrado en este blog y han escuchado buena música.

Me han dicho que me hubiera dedicado a la Comunicación, sin embargo, prefiero emprender la aventura con lo que me ha permitido ver la vida de manera distinta: La Psicología. Me gusta editar imágenes, video, audio, reflexionar para editar mis pensamientos con la ayuda de una de las herramientas que las ciencias de la Computación, carrera trunca que está en mi pasado: La computadora. En Twiiter me autoetiqueto como: Psicoomunicomputólogo. No existe el término pero me gusta usarlo nada más por narciso.

"Si el árbol te da limones, dale la vuelta, quizá haya una naranja, limas, toronjas o más limones".

26 mayo 2014

Lo que escribo tiene ¿valor, sentido o locura?

El escribir, sobre todo en una herramienta amplificadora de redes sociales, que hoy es mal llamada red social, aunque algunos defienden que si así es llamado, así lo llamemos y ya; no es nada a comparación de quienes hacen poemas, prosa, es decir, literatura. ¿Lo que escribimos no tiene valor entonces?

Depende. Se supone que quienes son escritores reconocidos, son aquellos que muestran una visión del mundo en el que viven y hacen que los lectores tengan una experiencia con aquello que describen, con aquello que las palabras, sus palabras, palabras que crean, construyen o destruyen de esa supuesta realidad en la que nos movemos, nos detenemos, nos creemos o añadimos como parte de nuestra existencia, existencia que depende de los otros, otros que dependen de nuestra no ignorancia. Así de complejo es Internet y la vida misma.

Somos millones los que escribimos en Internet y muchos de los que he leído son personas que están informadas de muchas cosas, de muchos datos, de muchas historias, de muchos casos, de muchas letras, de muchas, muchas cosas que me hacen sentir a veces pequeño cuando escribo porque me siento sin el alcance que aquellas personas que escriben y son seguidos por decenas, centenas, miles o millones de personas, lo logran.

Mi intención, aunque suene falaz mi argumento, no es ser leído. Sin embargo me gustaría saber si quien me lee le interesaría que escribiera de algo que quisiera saber, pero seguramente nunca lo pedirá porque si pregunta por ello que quiere saber, buscará la fuente para saberlo, sin embargo, si quieren conocer lo que escribiría, bueno, por aquí andaré hasta que la Internet desaparezca o cuando ya no pueda escribir mas que letras aleatorias por mi deterioro físico, emocional o cognitivo, o las tres anteriores.

"Sentir que la otra persona siente lo que al escribir quise que sintiera, es una locura. El que la otra persona comente que sintió algo a partir de lo que sentiste para escribir ese texto, también es una locura"

25 mayo 2014

Nadie te dice cómo vivir, hasta que me lo presenten

Las cosas que escribo no son nada interesante, nada importantes, nada de nada, y creo que cada escrito que tengo es sólo para reclamar, criticar, señalar entre otras muchas cosas que no sirven para nada.

Podría sonar extraño pero aunque no sirvan de nada, para nadie, nunca he encontrado o me han presentado siquiera a ese tal "Nadie".

¿Quién es nadie? Si Nadie fuera alguien, probablemente me gustaría preguntarle si lo que escribo le sirve, porque de no hacerlo, entonces ¿Para quién no le sirve?

Es extraño escuchar a muchas personas que dicen: "Lo que haces no servirá a nadie". Por una vez en mi vida quisiera que ese Nadie me lo dijera de frente.

En fin, en conclusión y aunque suene para muchas personas como algo absurdo lo que escribo y comiencen con sus correcciones, las que sean necesarias. Les digo que lo correcto nos limita a estudiar lo que está más allá de nuestra percepción, y lo incorrecto, eso que nos hace errar, nos permite ver lo que otros no ven: Conocimiento.

"Si vez, oyes, pruebas, hueles y tocas pero no sientes, percibes, disfrutas, escuchas y observas, no sé, pero todo, aunque la generalización suene a falacia, no vives para vivir, vives por vivir y eso no es vida".

04 mayo 2014

Especial... para mí

Hoy es domingo, al parecer un domingo cualquiera, un día más que no debería ser diferente por el solo hecho de ser más que un día más, como cualquier otro, nada especial. Pero ¿Qué es especial?

Especial es una palabra que me ha llamado mucho la atención. Especial es un adjetivo que he escuchado tan cotidianamente que ha perdido el sentido de la palabra en sí, y peor aun, su significado.

Últimamente mis reflexiones son menos especiales, es decir, que para mí comienzan a no tener significado, es decir, que estoy buscando que sea significativo para otras personas, y eso es muy peligroso, esperar que sea importante para el otro y no para mí.

Sin embargo es interesante confesar que en muchas cosas me observo egoísta, y al principio no me gustó, hoy mismo hay cosas que no me gustan, sin embargo ello me ayudó a tomar decisiones que dando una volteadita al pasado, fueron buenas o malas decisiones, pero sin consecuencias graves o repetitivas que me hacían no salir de un círculo vicioso, el cual se repite irremediablemente, pero hoy con plena consciencia de asumir las consecuencias.

Especial es simplemente un constructo, una palabra, sin embargo el significado dependerá de quien la utilice.

16 marzo 2014

Nunca sabrás la verdad

Es interesante, para quien lo ve desde fuera de una casa, cómo las plantas crecen, dan su flor o fruto y mueren. Interesante saber por qué nadie hace nada, por qué nadie parece vivir en esa, sin embargo todas las noches se ve una luz en la ventana más alta, esa donde no hay cortinas, pero que es imposible de observar a través de su cristal por la posición en la casa, el reflejo, pero sobre todo la gran cantidad de polvo que tiene sólo aquella ventana.
Lo demás está radiante, pareciera que está bien cuidado, pero el jardín y esa ventana no lo están, nunca lo han estado.

¿Cómo es posible que todo esté impecable y el jardín y una ventana no?

La respuesta nunca la tendremos, sin embargo, tenemos una idea de lo que pudiera estar pasando, pero en el 100% de los casos, estaremos equivocados.

"Nunca sabrás lo que pasa, sin hacer la pregunta correcta, pero sobre todo sin saber la respuesta correcta, ante la verdad, esa verdad que se asoma y al parecer es evidente, pero no existe más quien vive en la incógnita"

12 marzo 2014

Es la oportunidad de comenzar de nuevo

Cada vez que me doy cuenta que estoy solo, me llega la nostalgia, porque hay cosas que a la fecha, por miedos, no puedo lograr construir, no me doy la oportunidad de crear, de sentir, de vivir cosas más allá de lo que hasta ahora me he dado el chance de experimentar.

A veces me pregunto si he o no desperdiciado algunas cosas en mi vida, pero me he preguntado más si me he despreciado a mí en muchas situaciones, y creo que así ha sido. Lo más complicado es que sigo en una línea donde el mundo es el responsable de lo que me sucede, sabiendo que eso es imposible.

La lucha será con mis ideas a partir de ahora, esas que le dan cause a lo que siento, eso que dejé de percibir de mí desde hace tiempo. Es la oportunidad de comenzar de nuevo.

"Las ideas me permiten ver más allá de lo que puedo ver, pero antes, quiero ver aquello que está dentro de mí, esa fuente que aclara o distorsionará aquello que me permitirá ver más allá de lo que puedo ver: Mis ideas."

19 febrero 2014

Serlo o no serlo

Sin tener nada que hacer, se me ha ocurrido hacer lo que no tenía pensado hacer, escribir. ¿Qué es escribir? En realidad es algo que se supone estoy haciendo pero que no sé si sea así, porque hay otros que realmente escriben o eso es lo que dicen las personas que dicen saber sobre lo que es escribir.

Sin embargo lo que escribimos es la descripción de lo que percibimos, pero no se vuelve algo bien escrito si lo que se escribe no coincide con las ideas o imágenes, además de reglas, de lo que los demás conciben por lo que de no hacerlo se comienza a clasificar en segmentos que construyen una ilusión de inclusión, cuando en realidad lo que se hace es institucionalizar lo que inevitablemente es institucionalizante.

Como sea que sea a quello que sea de lo que esté hablando o escribiendo, sin mencionar lo que esté haciendo, porque no creo que lo puedan saber, aunque se lo imaginen, pero no sabrán más que en este momento estoy escribiendo algo, lo que sea que sea que esté escribiendo, lo cual valdrá la pena si nadie lo lee, de lo contrario, sentiré que valdrá la pena a partir de los otros, eso que me hace sentir reconocimiento, y me permite saberme dentro de aquello real que construimos como aquello que nos hace ser supuestamente personas.



"Si cuestionan tu realidad, será porque te has dejado irrumpir hasta lo más profundo de tu ser, aquello que es amenazado por lo que debes ser, aunque no quieras serlo".

17 febrero 2014

Una de tus palabras a mi oído

A veces me he dado cuenta que lo que digo, escribo o pienso, en el mejor de los casos, es una frase que a veces me hace sentir bien, sobre todo cuando lo que quiero decir tiene un fin: acompañar a la persona, intentar que quien me comparte alguna experiencia, vea las cosas diferente.

Esas frases, como la mayoría de las herramientas que aplico hacia los demás, no puedo aplicarlas a mí mismo, es decir, que ante una dificultad, no me sale una frase que me permita salir adelante, que me permita ver aquello que me rodea de otra manera.

Daría todo por encontrar a alguien lo haga de vez en cuando y quizá lo o la he encontrado pero mis pensamientos bloquean la experiencia. No es agrede sin embargo sí hay una razón, una maldita razón.


"Las cosas más fuertes son aquellas que ni el viento puede soportar, eso es tan inmenso que sólo el afortunado puede vivir tal experiencia y provocar escalofríos en el cuerpo y la imaginación. ¿Qué es? Una de tus palabras a mi oído".

16 febrero 2014

La historia de una historia

Hemos llegado a la mitad de un mes, pero más crítico es decir que es el segundo mes del año que parecía apenas comenzar, cuando en realidad estamos por cruzar a la siguiente mitad del primer cuarto de este 2014.

No sé tú, pero a mi me preocupa el tiempo, y eso que tengo apenas 27 años. No quiero imaginarme cuando tenga 37, 47, 57, 67, 77, 87... bueno, mejor le paro, porque no sé si llegue a los 28 este año. Como sea que sea, este blog me ha permitido escribir un poco de mi vida y compartir a aquellos que entren y quieran regresar lo mucho o poco que quise mostrar.

Este año estoy muy contento porque estoy concretando un sueño: "Hacer Radio" y aunque estoy en pañales porque conforme pasa el tiempo, me doy cuenta que me falta mucho por aprender y que lo hecho es apenas el comienzo, me aterra, pero me motiva a seguir, seguir soñando, como todos los días desde hace casi 5 años que decidí retomar y renacer en esto a lo que llamo vida... mi vida.

"La historia se crea y se puede destruir, pero nunca desaparecerá lo hecho de quien quiere ser protagonista de su propia historia, porque es el único que se dio cuenta de que alguna vez comenzó, pero el único y el primero quien no sabrá que llegó a su fin.

14 enero 2014

¿Dices que pienso? mmm ahora que lo pienso...

Me han dicho que pienso mucho, también que la pienso mucho, muchas veces más que pienso demasiado, que pienso todo y pienso en la nada, como sea, pero pienso y pienso y parece que se nota o eso pienso.

Pensar es un pecado hoy en día, porque la tranquilidad de la incertidumbre parece ser el mejor consuelo para evitar los cambios, para evitar los problemas, esos que no sólo se quedan en el pensamiento, pensamiento que puede modificarse pero no los hechos, hechos que estarán allí, que están allí, pero que uno decide si en el futuro lo estarán.

Pensar que pensar es algo impensable, resultaría pensar que si pienso, me dificultaría después seguir pensando por la saturación de pensamientos. Sin embargo he descubierto que ese es sólo un pretexto para no pensar, aunque sólo lo pienso, porque mi realidad, esa que seguramente comparto contigo en mayor o menos medida, me dice que no lo haga, que no importa, porque suele ser aburrida, tediosa, aparentemente no afectiva, cuando hasta el afecto es resultado de lo que pienso.

Pensar es un previlegio y no una carga, aunque dependerá de lo que piense mi pensamiento, pensamiento que es mío y de nadie más, ese al que lo han querido dividir, estructurar, explicar, pero que al final de los tiempo sólo pensamiento será.

Pensar que las cosas existen, pensar qué es lo que he hecho, pensar lo que voy a ser, pareciera que a partir de que aprendí a hablar, escribir, platicar, discutir, debatir, escuchar, observar, criticar, y muchas cosas más a lo que muchos llaman experiencia y que me permite conocer más allá de saber, no del saber universal sino ese que se aloja en mi universo o eso pienso; me permite accionar, eso que es lo más complicado del mundo, porque construir y, peor aun, reconstruir el pensamiento, es sólo para los valientes.

Pensar que pienso mucho no es el problema, pensar en lo que vale la pena es todo un reto, pero accionar mi pensar no es tan intrínseco y automático como pensaba, sobre todo cuando me han alimentado culturalmente que no soy capaz de pensar.

Lo malo es que no sabían que a mí, como algunos más, les gusta los retos, porque desde el deportista, la marchanta, el peluquero, el maestro y hasta el esquizofrénico, en fin, todo aquel que sobreviva en esta realidad, recurre a un fragmento de su pensamiento, de lo contrario, la muerte llegaría, porque dejar de pensar, deteriora el cuerpo, ese que nos traslada y que casi vemos, oímos, probamos, olemos y sentimos como objeto y no como persona íntegra, aunque para esta realidad, tuya y mía, siga siendo un objeto, porque es resultado de nuestro pensamiento.

Tecleo porque te creo o me creo

Las palabras son tan importantes, como importantes son las palabras, palabras que confunden, palabras que dicen todo, mucho, poco o nada, pero al fin palabras que me deja decir sin decir, lo que siento aunque no lo sientas.

Suelo tocar este teclado en lugar de un lápiz, lápiz que uso para escribir porque me equivoco en más de un millón de ocasiones, ocasiones como las que he aprendido, aprendido que si aprendo, forzosamente tendré que errar.

Cada vez que puedo, pero mejor o peor aun, cada vez que quiero, escribo, tecleo, tecleo porque te creo, creo que estas palabras llegarán al destino correcto, y si me equivoco, algo seguro será correcto, será leído por el remitente de lo incorrecto.

Quizá sólo me quede en la vida, vida a la que le debo aun la mía, mía, dicen, dicen mis pensamientos, esos que me hacen tropezar o a veces me animan. Pensamientos que si pudiera convertir en imágenes, serían cosas tan simples como las letras que escribo, tecleo, porque me la creo.

No me había dado cuenta

Algo que me llama mucho la atención, es que hoy todos somos jueces, es decir, que todos tenemos voz y voto de cualquier tema. Claro, eso es...