05 agosto 2014

Nos callamos por imaginar lo que sentimos

No sé ustedes, pero de unos días hacia acá, cada cosa que comento en internet representa una amenaza para mí, dentro de algunos años. Me es sorprendente ver que para poder ser "alguien" en la vida, dependemos de "alguien" arriba de nosotros.

Los modelos que he visto, escuchado y leído para el éxito, en cuestión estructural lleva, sea cual sea y llámese como se llame, una cadena que muestra un camino ascendente, aunque sin darnos cuenta, es un espejo cóncavo el cual nos permite ver las imágenes reales y virtuales, aunque en estas últimas "épocas" son más virtuales que reales.

El tema no es la estructura, es algo que me tiene aun con más cuidado que la estructura con cada paso que doy: La censura.

Esta palabra era mucho muy conocida hace algunas décadas y pareciera que se ha normalizado, al punto de aceptarla como sinónimo de seguridad, de tranquilidad o como límite entre lo correcto e incorrecto. Sin embargo otros, que crecieron con una visión diferente, parece que al tener cierto grado de poder, este complejo lo han superado, sin embargo no les es posible compartir ese ambiente que han logrado. ¿Cómo permitirlo si para lograrlo les ha costado?

Hoy en día competir es tan común que se prostituye el término y entonces se ha convertido todo en un canibalismo donde el más fuerte es quien tendrá el derecho de marcar territorio. Si sucede en otros contextos no humanos ¿Por qué no aceptar que es natural si lo hacemos? Porque conviene discriminar y no incluir. La rebanada de pastel sería menor y no valdría la pena tanto trabajo.

Como sea. Parece que la  libertad es sinónimo de sumisión hasta estar en una posición que permita tener control sobre otro para creer que se ha logrado una meta de autorealización que muchas veces es un espejismo. 

La familia, los amigos, los vecinos, el propio cuerpo, quedan a segundo término. Hoy el imaginar, pensar, idealizar, motivarse entre muchas más, parece ser el objetivo de vida para muchos. Aunque tarde que temprano esta censura al sentir, a permanecer en un sitio sin estar en otro, en abrazar y dejar fluir la emoción sin cuestionar la intensión del otro, entre otras experiencias que permite la tranquilidad vivir, tranquilidad que muchos confundimos con confort, estaremos en conflicto, conflicto que tras salir del cine, sala o recámara del monitor, más allá de la pantalla de un móvil, cuando nos demos cuenta que por muchos años, la libertad sólo fue censura, como distracción de las emociones,delos sentimientos, podría ser demasiado tarde y no hay reinicio en nuestras vidas ni cargador que nos permita vivir más de lo que fuimos útiles, útiles para los que creímos deberíamos superar o igualar, y útiles a los que debíamos proteger por estar abajo de nosotros.

"Hablar por hablar es criticado. Es válido si la referencia es a uno mismo y no hacia o de los demás"

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