05 octubre 2014

6 Cuento en el Camión: ¿Para qué la violencia?

Mi chaparrita me ha dicho que tenga cuidado. La verdad no la entendía hasta que me pasó algo, algo que me cambió la vida: Un asalto.

Si te preguntara alguien, por ejemplo yo, ahora, en este momento: ¿Te han asaltado? Quizá haya personas como yo que le cueste trabajo o haya personas como la que me encontré en el camión.

Un día, sin darme cuenta, a mi lado una mujer. Tenía como veinte años. Iba llorando y al parecer nadie se había dado cuenta, yo no me había dado cuenta. De repente estornudó.

- Salud.
- Gracias.

Así que aprovechando le pregunté:

- ¿Te encuentras bien?
- No. Lo que pasa es que me acaban de asaltar en un taxi.

Cuando la escuché, sentí una frío desde mi cabeza hasta mis pies. Ella me dijo casi llorando.

- ¡No se vale! ¡No se vale!
- Es difícil. Los que hemos pasado por ello lo sabemos. ¿Estás bien? ¿Te hicieron algo?

No dijo nada. Simplemente pidió la parada. Lo único que me dijo fue:

- ¡Gracias!

Y se fue.

A veces no nos damos cuenta del daño que le hacemos a una persona cuando las o nos violentan. Aveces ponemos nuestras prioridades sobre el otro a tal grado que salen lastimados, escudados en supuestas necesidades, y digo supuestas porque el dinero se ha convertido en un ente más poderoso que el mismo razonamiento, que el mismo sentimiento, eso que guía mucho de nuestras acciones.

No lo digo al aire. Como saben sólo fui a la secundaria, pero quienes hemos pasado por esto sabemos que al principio es difícil, hasta que lo vi normal. Cuando se ve normal, aunque para muchos pueda ser un paso más hacia la tranquilidad, creo que es un paso hacia la indiferencia.

Espero, de verdad, si lees este cuento, que más que cuento es una reflexión, de verdad, si tienes la necesidad de cometer un delito, el que sea, en donde estés, desde el puesto más alto en una organización o hasta la pobreza extrema, no la pienses, sino siente lo que probablemente pueda sentir la persona a la que violentes. Y si lo haces porque lo has vivido, de verdad te digo, no vale la pena compartir ese sentimiento a los demás. Y si lo haces, espero que tu víctima, no lo repita.

Mi chaparrita me está llamando. No sé qué haría sin ella. Le digo chaparrita, pero es lo más grande que la vida me ha dado después de... bueno... algún día se los contaré. 

04 octubre 2014

Difícil darse cuenta

Los escritos que publico puede que sean los peores de la internet, incluso puede que sean los que menos sentido tengan y que lo más probable sean los menos interesantes y inservibles, inútiles del mundo, sí, pero son míos.

No es que peque de soberbio, aunque suene así, y si sonara así ¿Cuál sería el problema?

Hace poco escuché ésta palabra y me pregunté ¿Qué tan soberbio en realidad? Si respondes sería una gran diferencia, aun así, lo sorprendente sería que me diera cuenta de ello, pero conforme pasa el tiempo menos me doy cuenta de lo que me debería darme cuenta, y cuando me doy cuenta, caigo en cuenta de que es tarde y no vale la pena darme cuenta a final de cuentas.

¿Qué tan importante es darse cuenta? 

Para mí es muy importante, aunque sea tarde. El darse cuenta conlleva una gran responsabilidad. La ignorancia es un lujo, aunque no nos demos cuenta. El no saber lo que pasa, es un privilegio porque permite estar en una zona cómoda. Pero ¿Será realmente cómoda? No lo creo. Hemos confundido la comodidad como una generalización de bienestar. Comodidad se ha convertido en un fin, en una meta. Comodidad como el escudarme en este texto hablando en tercera persona y no en primera, porque es difícil, porque necesito de la protección de otras personas de otras ideas para exponer lo que entre líneas quiero decir. Así es en muchas ocasiones como he enfrentado la vida, entre líneas, entre ocupaciones, entre pretextos.

Darse cuenta es muy difícil, y lo es porque cuando hago hasta lo imposible para descubrirlo, al hacerlo quisiera nunca haberlo hecho: pero cuando pasa, pasa. Pero aun más sorprendente es cuando la vida misma me ha presentado las cosas de frente para que me de cuenta. Es entonces cuando estoy convencido de que los cambios existen.

Lo que me he dado cuenta en este momento, a las 4 de la madrugada, es que me ha faltado decir a muchos, muchas cosas. Me es muy difícil decir lo que pasa en mi vida, y lo digo, lo comparto entre líneas, como lo hago en este blog.

No me había dado cuenta

Algo que me llama mucho la atención, es que hoy todos somos jueces, es decir, que todos tenemos voz y voto de cualquier tema. Claro, eso es...