11 julio 2015

No eres el Mismo

Nada mejor que caminar
cuando el camión no pasa.

Nada mejor que caminar,
cuando lluvia cae.

Nada mejor que caminar,
cuando todos corren.

Nada mejor que caminar,
cuando quién iba junto
se ha extraviado.

Nada mejor que caminar,
cuando quien iba junto,
está extraviado.

Nada mejor que caminar,
cuando quien iba junto,
ya no lo vemos.

Nada mejor que caminar,
cuando quien iba junto,
no estaba extraviado,
estaba y no veíamos...

Simplemente
cambió de lado,
cambió su camino,
cambió el mío.

Me dí cuenta
de su no ausencia,
con un susurro lejano
cuando me dijo al oído:

"Cambié de lado,
cambiando contigo,
yo tampoco te veía,
porque no eres el mismo".

05 julio 2015

No he recibido una carta más

En un vecindario se encontraba siempre en cualquiera de sus calles, una mujer, esperando la noche, alguien, que prefería vivir en el anonimato, que salvaba a su vecindario todas las noches de los zombies y ellos no se daban cuenta, excepto uno, que por su constante insomnio la veía y escuchaba en algunas ocasiones golpear y arrastrar algo y ella no se daba cuenta. O eso era lo que él creía.

Una de esas tantas noches el vecino que la observaba la siguió hasta lo que al parecer era su casa. No hizo nada, pero ese mismo día saliendo del trabajo pasó al propósito frente a esa casa y se sentó en la banqueta de enfrente. A pesar de que llovió, no se fue. Más tarde vio llegar un automóvil, y en su interior una mujer o él ello creía.

De repente llegó una patrulla y le preguntaron qué hacía allí, vecinos lo habían visto por muchas horas. Él contestó que no se había dado cuenta del tiempo, que esperaba a una amiga que no llegó, que probablemente nunca llegaría. Fingió tristeza y pidió a los policías le entendieran. Mostró su identificación y se fue a su casa.

De repente, esa misma noche. Lo que todos esperaban, lo que él esperaba, no sucedió: ser visitado por la mujer quien vivía en las calles golpeando y arrastrando cosas por la noche.

A otro día frente a su puerta encontró una nota: "Espérame en el parque central a las 5 de la tarde". No traía remitente. Él tenía la sospecha de quién era, así que hizo lo necesario para llegar a esa hora. Lamentablemente llegó tarde aunque no del todo. En una de varias vueltas encontró en un banca un papel que decía "aquí" y al acercarse un sobre. No abrir.

Pasaron días. Él no abrió el sobre. Pasaron semanas y él no abría el sobre. Pasaron años y no abrió el sobre. 

Un día tocaron a su puerta. Era una mujer. Le preguntó quién era. Ella no contestó, sólo escuchó decir: ¿Puedo pasar? Él le dijo que sí. Ella entró y a los pocos pasos sacó una catana y como si fuera su brazo, la punta de esta arma la puso sobre el hombro de él. Entonces ella le dijo: ¿Por qué no has abierto el sobre? - él respondió - Si lo hubiera hecho te estaría esperando y quizá nunca hubieras llegado. - Ella respondió: ¡Morirás! - Él respondió: No importa, quería conocerte y lo demás por el momento no importa.

Ella no le creía. Aun así no le quitó la vida. Él le dejó una nota en el parque, en el mismo lugar donde ella le había dejado el sobre. Le puso la misma instrucción: "No abrir".

Así fueron muchas veces y en cada carta, se veían. Nunca abrieron esos sobres. Así pasaron muchos años. 

Cuando sus ocupaciones no les permitían verse, como si estuvieran coordinados, el mismo día cada uno dejó un sobre, ella en la casa de él y él en el parque. Los dos le pusieron a su carta la instrucción: "Abrir".

Lo raro fue que ninguno de los dos abrió ese sobre. 

Pasaron los años. Ellos seguramente sean polvo ya, esto pasó cuando yo ni nacía. ¿Cómo lo sé? Porque acabo de mudarme y me encontré una caja llena de sobres y cometí la barbarie de abrirlos. 

Allí conocí parte de la historia. Y pocos días después llegaron frente a mi puerta un par de cajitas con más cartas. Leí también todas. Y lo sorprendente es que cada una coincidía con las otras en fechas similares. 

No puedo decirles qué decían esas cartas, sólo les puedo decir que aprendieron muchas cosas, cosas que no diré porque me llegó una última carta en un sobre blanco, sin ninguna referencia que decía: "Te pido compartas la historia, mas no lo aprendido. Pero para no ser egoísta, si un día compartes esta historia finaliza con las siguientes palabras:

Tiempo, querer, esperar, conocer, estar. 

Quien lo viva, quizá algún día sin decirles nada a quien lea ésto, sabrá el contenido de cada sobre que has leído".

Al final decía: Nota: Si compartes el contenido de esos sobres, conocerás mi catana. 

No he recibido una carta más.

04 julio 2015

No es que no pueda

No es que no pueda dormir,
no puedo dejar mis ojos cerrados,
no es que no pueda dormir,
no puedo dejar terminar el día.

No es que no pueda dormir,
no puedo dar vuelta la página,
no es que no pueda dormir,
es que me la creo y no me la creo.

No es que no pueda dormir,
es que, pongo pretextos,
como si fueran lentes,
esos por los que a través veo.

No es que no pueda dormir,
no puedo quitarme esos lentes,
no es que no pueda quitarme esos lentes,
es que si me los quito, puede, que no te vea.

No es que no pueda dormir,
sólo temo ya no verte,
no es que no pueda dormir,
no acepto que debo tirar esos lentes.

Violencia Política de Género vs Violaciones a la Cadena de Custodia de la Paquetería Electoral en Puebla

El día de ayer el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) dio el fallo correspondiente a la elección para gobernador...