02 mayo 2018

Semanas sin escribir y sí de mucho pensar

A veces no me doy cuenta que no he escrito nada, quizá porque no he podido, quizá porque no tengo nada qué escribir. Quizá porque no quise escribir, pero fue una mala decisión.

De unos meses a la fecha, desde inicios de éste año, quise hacer muchas cosas, pero no he encontrado esa motivación que hace mucha falta para cualquier proyecto. Incluso lo de temiki radio sigue, pero no he creado lo necesario para que quien entre diga: "Quiero regresar".

Tengo tantas ideas en mi cabeza, y ahora más que nunca las herramientas, pero no la motivación. ¿Qué me motiva? Eso me he preguntado y no he encontrado respuesta, aunque sea algo simple.

Lo más peligroso aquí es que esa motivación que debería de ser en gran porcentaje de mí mismo, simplemente lo quiero encontrar en otra persona y, eso, es muy peligroso.

Cuando se depende de alguien para ese fin, el aprender a depender de uno mismo será irremediablemente muy doloroso. Aun así, es importante mencionar que, quienes lo han hecho, y lo han aprovechado, pueden presumir que fue una gran idea, pero repito, no la más recomendable.

Lo comento porque hace unos días, de manera virtual, me reencontré con una persona muy importante en mi vida. Por un momento pensé ponerla en ese rol, sin embargo, sé que no es la mejor idea, a pesar de que es la única persona que pienso, raro que piense antes de actuar, pienso que no debería estar por toda la historia que hay detrás. Eso me deja con una jugada: "Cómo motivarme".

¿Qué pasaría si te das cuenta que todo haces mal? ¿Qué pasaría si quedas mal? ¿Qué pasaría si...? Escribiría más preguntas pero no tiene caso porque en todas y cada una de ellas, las cuestionaría con otra pregunta: ¿Para quién? Lo que hago mal, lo resuelvo, aunque he de reconocer que hago las cosas cada vez con más errores, errores que se pueden prevenir, pero el resolver los mismos errores era divertido hasta ayer, que ya no lo es, ya no lo es tanto. Entonces, como leerás, mi motivación era errar y resolver, pero esos errores son controlados. ¿Qué pasará si cometo un error fuera de mi control? Eso me regresa al principio de todo: controlar.

Me di cuenta que sigo controlando, cuando según, ya no lo hacía. Lo extraño no fue darme cuenta de eso, sino lo extraño fue que me di cuenta que las páginas que tengo abiertas en el navegador de internet, siempre son las mismas y me pregunté: ¿No estás aburrido de los mismo? ¿Será que no estás desmotivado sino aburrido? ¿Es causado por el control casi obsesivo que tengo? No lo sé, pero lo que sí sé, es que eso que hago o dejo de hacer, hizo que dejara pasar semanas sin escribir y sí, de mucho pensar.

No me había dado cuenta

Algo que me llama mucho la atención, es que hoy todos somos jueces, es decir, que todos tenemos voz y voto de cualquier tema. Claro, eso es...